Mural de Khespy, Puriskiri y Oveja en una de las paredes de la cárcel San Sebastián Mujeres | Muy Waso
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Les compartimos uno de los textos que forman parte de la antología ‘Libreras’*. Hoy presentamos el libro en el penal de San Sebastián Mujeres. Mañana la colección de ficción, no ficción y poesía, estará disponible en La Libre. Más información sobre el evento y cómo tener un ejemplar AQUÍ.

Pastelito Relleno de Veneno

Desde la puerta solo hay 45 pasos hasta el tope de ingreso. Un par de escritorios y algunos objetos. Las ideas que uno tiene al entrar son miles. Nada positivas, debo decir. El miedo te paraliza. Esos breves momentos son muy duros. Hacerte la idea de que la libertad se queda lejos, te shockea aún más. A tu alrededor ves a la policía rodeándote y haciéndote mil preguntas. Ves abrirse la puerta y entra un grupo de mujeres que parecen tranquilas. Por increíble que sea, no puedes voltear el rostro y mirar atrás.

Pasa el tiempo, llegan las audiencias, el corazón te late al entrar al mismo lugar que antes te recibió. Ha pasado tanto tiempo, pero lo ves igual que la primera vez. Sales y el mundo parece ser extraño y ajeno. Lo ilógico: te desesperas por regresar. Una vez más estás de pie, ante la misma entrada. Lo irreal: la primera vez corrías para alejarte, la segunda corres para poder entrar. El sol te lastima, el aire te sofoca.

En mi caso, tuve 25 salidas en el lapso de dos meses. Cada salida era más dura. Volver por la entrada, más tranquilizante. Suena loco, lo sé, pero eso sentía.

Pasaron meses y se me dio la oportunidad de ayudar en dos turnos de seguridad. Volví a la tan temible entrada. Al pasar tiempo ahí, vi las cosas de otro modo. Recorrí los mismos 45 pasos, tal vez un poco más. Al recordarla, lo que descubrí fue que la entrada es más dulce que el penal en sí. Quizá por todo lo que me tocó vivir. Pero hoy, el lugar que me recibió, no es un mal recuerdo, todo lo contrario, es el lugar más cálido.

Después de todo, la entrada es el lugar de bienvenida.

Todo cambia tan bruscamente. Aquellas policías que parecían ser verdugos, han cambiado de papel. No todas, claro, pero la mayoría ha mostrado ese lado humano ausente en aquellas primeras semanas que me recibieron.

Todo sufrió una metamorfosis, un gran y real cambio. Esa entrada por la que crucé el día de mi llegada, el tiempo del juicio oral, no es, definitivamente, el lugar que tengo el privilegio de pisar. Hoy siento que es el lugar más acogedor.

Te compartimos algunos momentos que vivimos junto a las compañeras de San Sebastián Mujeres durante el proceso de…

Gepostet von Muy Waso am Dienstag, 26. November 2019

Sé que las críticas no se dejarán esperar. Para muchas, estar en ese lugar es de terror. Pero seamos realistas, la lógica ha quedado atrás de la primera puerta y lo real es lo que cada una toca y logra alcanzar.

Después de todo, nadie tiene derecho de juzgar lo que la entrada ha dejado pasar.


*Este proyecto ha sido beneficiario del Programa de Intervenciones Urbanas del Ministerio de Planificación del Desarrollo.

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