La marcha feminista del 9M baja desde El Alto a la ciudad de La Paz. | Foto: Carola Andrade/War-Mi Photo
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Compartimos estos apuntes sobre la masiva marcha feminista por el 8M en La Paz, para seguir pensándonos: «No hay contradicción en haber sido víctima del Gobierno del MAS y denunciar el Golpe de Estado y la violencia en Senkata y Sacaba. Al contrario, es un acto de coherencia».

Paola Inofuentes

Después de muchos años, participé de una marcha feminista en Bolivia. Sostengo mi crítica de que el/los feminismo/s en Bolivia no contemplan la lucha antiracista.

Decidí marchar porque el lugar de concentración de la marcha era el Multifuncional de La Ceja de la ciudad de El Alto, lo que es un acto político importante, marcando una postura política clara dentro la convocatoria.

Era una marcha feminista, entendiendo el feminismo como un entramado complejo que está contra el sistema patriarcal, contra el capitalismo, contra el fascismo y, en nuestra historia reciente, contra el Golpe de Estado. Sí, el lugar de concentración de la marcha lo decía todo.

Desde la concentración en el Multifuncional de La Ceja, y durante todo nuestro recorrido, gritamos y cantamos cosas contra Evo Morales, contra Carlos Mesa y contra Jeanine Áñez, por lo que me parece inaceptable que se la señale como marcha masista.

En las marchas del 2015 y 2016 las feministas autónomas rechazaron y sacaron de las filas a asambleístas, ministras y exautoridades del MAS, rechazando su presencia en estas movilizaciones. Nadie me lo contó, estuve ahí.

Luego las asambleístas y organizaciones afines al MAS empezaron a convocar a sus propias marchas, lo que hemos criticado con la misma vehemencia con la que criticamos la marcha de esta mañana convocada por parlamentarios.

También se cuestionó el rol y presencia de las feministas de ONG, por no ser autónomas. Pese a las críticas estas compañeras continúan participando de las marchas desde su militancia feminista y no en representación de sus instituciones, lo que es valioso.

Con esto tal vez pretendan decir que las mujeres peleamos por todo. No es así, las feministas no somos un grupo de amiguitas que saltan juntas por la pradera tomadas de la mano, tenemos nuestras tensiones y divergencias. Solo así se construye feminismo.

En las marchas pasadas muchos colectivos feministas, especialmente autónomos, habían decidido mantenerse al margen por críticas a algunas de las organizadoras.

Este 9M vi a muchas amigas, hermanas, ñañitas, marchando y siendo parte de la organización.

Mujeres que durante el Gobierno del MAS fueron reprimidas, algunas incluso encarceladas, por cuestionar la política de Evo Morales. Las mismas que ahora se manifiestan abiertamente contra el Golpe de Estado. No hay contradicción en haber sido víctima del masismo y denunciar el golpismo y la violencia en Senkata y Sacaba. Al contrario, es un acto de coherencia.

Es por estas mujeres que me parece inaceptable que se señale a la marcha del 9M en El Alto y La Paz como una marcha masista.

La marcha fue encabezada por familiares de víctimas de feminicidio y familiares de las víctimas de Senkata. Gritamos contra todos los politiqueros que vuelven a disputarse el poder.

Pedimos justicia por nuestras muertas, pero también por la gente muerta en Senkata y Sacaba.

Cosas lindas ocurrieron en nuestro trayecto:

  • Tres monjas se sumaron a la columna en la Buenos Aires y caminaron con nosotras hasta el final.
  • Mujeres de los puestos de venta del Cementerio, Garita, Tumusla y Eguino salieron a apoyar la marcha.
  • Muchas jovencitas, claramente menores de 20 años, estaban esperando la marcha para sumarse.
  • Mujeres y hombres a nuestro alrededor aplaudían y apoyaban nuestras consignas contra la violencia y contra el poder.

No fue hasta El Prado que empezamos a recibir insultos y agresiones.

Ya en la Plaza del Estudiante aparecieron algunas personas, entre ellas la mediática Melisa Ibarra, a quiénes se les pidió que se vayan porque no eran bienvenidas.

No hay contradicción en esto tampoco, la línea de la marcha era clara. Era una marcha con mínimos irrenunciables, entre ellos que no podemos estar junto a las que fueron cómplices del Golpe, ni que han negado, incluso justificado, la violencia contra la gente en Senkata y Sacaba.

Esta convocatoria reunió a muchas mujeres, fue la marcha más grande de mujeres autoconvocadas de la que participé en Bolivia. Estoy contenta de la movilización que vi este 9M. Cada vez veo un feminismo más potente y más plural en Bolivia. Carece de una mirada más amplia, pero es cada vez más potente.

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