Pronunciamiento sobre el ataque cibernético a Muy Waso

Wases, queremos agradecer su apoyo luego del incidente del sábado. Gracias por valorar nuestro aporte, seguiremos trabajando para ofrecerles los mejores contenidos posibles. Les compartimos nuestras reflexiones. ¡No nos callarán!

El día sábado 22 de agosto nuestro sitio web sufrió un ataque oportunista, aprovechando una vulnerabilidad circunstancial. Por sus características, asumimos esta intromisión como un intento por amedrentarnos y silenciar nuestra labor periodística, cultural y política. Además, devela un posible monitoreo y seguimiento sobre nuestras actividades como portal informativo.

Durante este ataque, la página de inicio de la Revista Muy Waso fue remplazada por la de un pasquín sensacionalista y desinformador. Esto provocó algunos desperfectos técnicos que, afortunadamente, pudimos solucionar pronto y sin mayores pérdidas.

Agradecemos todas las muestras de solidaridad, cariño y apoyo. Este espacio no sería posible sin esa hermosa red de idearios, afectos y desobediencias. Les queremos y valoramos cada uno de sus mensajes y comentarios.

Sin embargo, esta acción no se trata de un atentado contra el equipe Muy Waso, sino que se perfila como un nuevo golpe en contra de todes quienes reniegan de las lógicas patriarcales, machistas, neoliberales, ecocidas, racistas y clasistas del poder político boliviano y un segmento de la población que se identifica con estos valores reaccionarios y retrógrados.

Es un golpe a todes quienes compartimos la necesidad de crear un nuevo paradigma de convivencia en el que la política sea un ejercicio popular, en el cotidiano, abocado a la conquista de la justicia social y económica, a una nuevo forma de relacionarnos como sociedad, entre nosotres, con la naturaleza y las tecnologías.

Un golpe más contra quienes denunciamos el uso de la política como un privilegio para violentarnos, desangrarnos y silenciarnos.

Desde Muy Waso consideramos fundamental entender que estas actitudes -que buscan amordazar a los medios independientes, a las voces disidentes, a quienes militan los feminismos- son un reflejo más de los abusos a los que los poderosos nos quieren seguir sometiendo, pero de ninguna forma son las más graves.

Mientras nosotras somos amedrentadas digitalmente, muchxs otrxs -no las decadentes castas dirigenciales del Movimiento Al Socialismo u otras organizaciones de dudosa legitimidad- fueron silenciadxs bajo la bota y la bala parapolicial, policial y militar.

Nuestro trabajo se debe a ese pueblo, a esas voces, a esas reivindicaciones que no tienen ningún color político ni conocen caudillos.

Seguiremos con nuestra labor, revisitando siempre esa memoria, la de nuestras abuelas y madres, la de las mujeres que construyeron con su rebeldía la historia de este país.

Rechazamos cualquier intento de silenciar, amenazar o estigmatizar a los movimientos feministas. Rechazamos los discursos de odio y confrontación que se promueven desde un Gobierno ilegítimo y antidemocrático. Rechazamos su política de matonaje a través de renovados «guerreros digitales», brazos parapoliciales armados y ministros con más bolas que sesos.

Rechazamos la dinámica patriarcal de los liderazgos de una izquierda rancia que pretenden resolver el futuro de este país a través de la violencia y el enfrentamiento. Rechazamos que sean, una vez más, los cuerpos de las mujeres, las jóvenes y lxs más desfavorecidxs de este sistema, quienes pongan las lágrimas y la sangre.

Llamamos a todas las organizaciones y compañeras que nos mostraron su apoyo y afecto durante estos días a que nos mantengamos firmes y juntas en el terreno del debate público. No para confrontar a bots y recalcitrantes, no para alimentar la visibilidad de las bandas de machitrolls, no para ahogarse en discusiones necias y sin fondo, sino para construir una nueva forma de comunicar nuestras ideas y discutirlas, nuevas formas de entender lo político en todos los ámbitos de nuestra existencia, nuevas maneras de construir la sociedad que queremos, superando los vicios que le imponen y saldando sus deudas históricas.

“Imaginar ha sido siempre la primera transgresión del feminismo. Y la historia del feminismo es una historia de transgresión”, dice la chilena Alia Trabucco. Imaginemos que otro futuro es posible. Construyamos otro posible futuro.

Creemos en un periodismo frontal, honesto, riguroso, creativo y consecuente con ideales emancipadores. Reivindicamos las prácticas periodísticas feministas, militantes y rebeldes; por fuera de la partidocracia y cualquier institucionalidad. No negociamos estos principios, no tenemos precio.

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