Miles de casas abandonadas y jóvenes sin vivienda en Bolivia

Bolivia vive una paradoja: el Estado construyó miles de casas que están abandonadas, mientras la mayoría de jóvenes no tiene vivienda propia.

Creado por: ,

Bolivia es el segundo país de América Latina con menos población joven propietaria de vivienda, solo detrás de Colombia.

Según el Instituto Nacional de Estadística, tres de cada diez personas no cuentan con una vivienda propia, por lo que se ven obligadas a buscar otras formas de acceder a un hogar. Usualmente, a través del alquiler.

Las personas que sí tienen una, en muchos casos, enfrentan condiciones de hacinamiento, falta de acceso a recursos como agua potable y alcantarillado, o viven en zonas vulnerables.

Uno de los grupos más golpeados por esta realidad es el de los jóvenes.

Jóvenes en Bolivia y la imposibilidad de una vivienda propia

Por eso en 2019 el Estado creó el Plan de Viviendas para Jóvenes. Este proyecto es liderado por la Agencia Estatal de Vivienda de Bolivia (AEvivienda), que desde 2011 diseña y ejecuta programas habitacionales para poblaciones vulnerables como personas con bajos ingresos o discapacidad, adultos mayores y madres solteras.

La intención del Plan de Viviendas para Jóvenes es facilitar créditos hipotecarios a personas entre 18 y 29 años que quieran comprar una casa, incluso aunque ganen salarios mínimos de 2.300 bolivianos (aproximadamente 330 dólares). Para ello, el programa subvenciona hasta el 30% del costo de la vivienda a quienes accedan a su crédito. También permite que las familias de los beneficiarios asuman parte de las cuotas.

En principio, este parece un buen proyecto. En 2022, a tres años de iniciado, el Plan de Viviendas reportó haber beneficiado a 1.746 jóvenes y sus acompañantes.

Sin embargo, como sucede con otros proyectos de AEvivienda, estos resultados podrían haber sido mejores, con un impacto más notable entre jóvenes en condiciones vulnerables. Pero surgen obstáculos financieros, contradictorios con la misión de la estatal: aunque el Plan asegura ofrecer créditos para personas con salarios mínimos, en la práctica no parece que estos sean su prioridad.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Distintas Latitudes (@dlatitudes)

Bancos, requisitos y “la capacidad de pagar la deuda”

Por ejemplo, en 2017 el Gobierno boliviano construyó los condominios Bartolina Sisa en la ciudad de Cochabamba. Estas construcciones estaban orientadas a jóvenes no propietarios. Sin embargo, para acceder a los créditos, las personas aplicantes debían ganar entre 4,500 y 7,000 bolivianos mensuales. Es decir, entre el doble y el triple de un salario mínimo.

Según datos de 2021, seis de cada 10 jóvenes en Bolivia recibe una remuneración menor al salario mínimo. Además, la mayoría de estos empleos se desarrollan en la informalidad y por temporadas.

Para Marcelo Delgado, director de Aevivienda entre 2013 y 2016, una debilidad en el diseño de estos programas es que son entidades bancarias privadas quienes “identifican” a las personas beneficiarias.

«En su momento contrataron al Banco Unión. Por tanto, no va a privilegiar condiciones sociales para destinar o identificar potenciales beneficiarios, sino que va a cuidar que las personas que se seleccionan tengan capacidad de pagar la deuda», explica.

Así, la mayoría de los jóvenes sin vivienda propia, aquellos para quienes están pensados estos proyectos, no pueden acceder a los créditos para comprarlas. Como resultado, muchas de las casas construidas por estos programas gubernamentales terminan abandonadas.

Pero el Estado no detuvo la construcción de este tipo de complejos habitacionales.

Denuncias de “irregularidades”

En 2022, una comisión de diputados del Congreso boliviano denunció irregularidades en los proyectos —iniciados en 2016— que resultaron en miles de casas vacías.

«Las viviendas que se suponía debían estar en condiciones óptimas presentaban un evidente deterioro», dice a Distintas Latitudes la senadora Senaida Rojas.

Estos diputados descubrieron que existían proyectos financiados que ni siquiera habían sido construidos o terminados. Esto planteó sospechas sobre posibles malversaciones de fondos públicos y falta de transparencia.

También apuntaron que el Estado adjudicó la construcción de seis proyectos de viviendas urbanas a diferentes constructoras por más de 83 millones de dólares: el 91% de las casas de esos proyectos están deshabitadas.

Aun así, Aevivienda anunció la construcción de 100 mil casas más en toda Bolivia para el periodo 2020-2025.

«La investigación reveló un importante desequilibrio entre la inversión realizada y el uso efectivo de las viviendas construidas», dice Rojas.

Esto, según la legisladora, deja dudas sobre el uso eficiente de los recursos públicos. Además de demandar mayor transparencia en la planificación y ejecución de este tipo de proyectos en el futuro.

Miles de casas se desmoronan por el abandono, muchos jóvenes con salarios mínimos y mujeres sin hijos ni esposos encuentran trabas para encontrar un lugar donde vivir


La versión original de este texto fue publicada en el reportaje Así Latinoamérica intenta convertir a jóvenes sin vivienda en jóvenes propietarios. La publicación es parte del proyecto periodístico ¿Dónde vamos a vivir? Datos, proyectos e intentos de solución al problema de vivienda en América Latina de la 7ma Generación de la Red LATAM de Jóvenes Periodistas de Distintas Latitudes.

Créditos de esta versión
Redacción: Daniel Fonseca
Reportería: Brenda Villalba
Edición: Mijail Miranda Zapata

Autorxs

  • Brenda Villalba

    Periodista y comunicadora social especializada en género, medio ambiente y diversidad. Trabajó como reportera, editora y presentadora en diferentes medios nacionales, y es coordinadora del área de Recursos Humanos en el medio digital peruano, La Antígona. Ha participado como becaria en talleres y programas de Fundación Gabo, Connectas, Diálogo Político, UNAM y CESU-UMSS. Forma parte de la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas de Distintas Latitudes y Factual, así como de la Red de Periodismo Feminista de Bolivia.

    Ver todas las entradas
  • Daniel Fonseca

    Daniel Fonseca es periodista y cronista hondureño cubriendo derechos humanos, migración y medioambiente. En 2023 fue nominado al Premio Gabo en la categoría Texto y fue parte de la coordinación de la investigación «¿Dónde vamos a vivir? Datos, proyectos e intentos de solución al problema de vivienda en América Latina» de la séptima generación de la RedLatam de Jóvenes Periodistas. Vive en Honduras donde reportea y escribe.

    Ver todas las entradas