Captura de un clip promocional de Paceña para un electropreste. | Foto: Animal Print/YouTube
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El Electropreste es un fenómeno reciente, pero con los viejos vicios de siempre. Yolanda Mamani y María Galindo decidieron meterse al corazón mismo de la fiesta para revelar lo que todos presentíamos, pero tardamos en denunciar: estos eventos son una nueva forma de celebrar la exclusión.

Los Electroprestes son los eventos de moda entra cierta elite, y sus eternos arrimados. De ninguna forma se trata de una fiesta que ofrezca una revelación respecto a los eternos conflictos identitarios, raciales y de clase, de la Bolivia. Se trata de la misma (no)chola, pero con otra pollera.

En ellos, salen a relucir la vieja disputa por una hegemonía cultural en la que los desplazados son los mismos que históricamente han sido enajenados de sus formas de habitar los territorios de celebración, acaso aquellos que mejor nos retratan. Es el mismo fenómeno que ha convertido el carnaval de Oruro en un aparato comercial e ideológico descomunal.

Como dice una vendedora de dulces en puertas del último Electropreste, en ese festejo todas las cholas «son chutas, todas transformers». Se trata entonces de un cholet sin cholas, un carnaval sin indios, una fiesta sin el otro.

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Entonces los Electroprestes son una forma más de volver sobre el mito del mestizaje, de la hibridación y la diversidad. Y, desde la experiencia misma, es volver a derribarlo. ¿Si la homogenización es la norma, si el contacto con lo cholo tiene una mediación profiláctica, si lo alteño y «los alteños» tienen un rol meramente ornamental, de qué conjunción estamos hablando? La fiesta es de quien se impone y es capaz de pagarla, aunque mal pague.

Porque más allá de estas divagaciones sociológicas, el gran mérito en el trabajo de Mamani y Galindo es revelar las condiciones de desigualdad, entre sus distintos participantes, en las que se desarrolla un negocio que por lo bajo, calculando los ingresos por entradas, mueve unos 50 mil dólares.

Que una de las mujeres encargadas de la limpieza de los baños gane prácticamente lo mismo que el precio de una sola entrada, de las 1500 vendidas, es el síntoma más claro de las lógicas de exclusión e injusticia que promueven y reproducen eventos a primera vista inocuos, baladíes. Ni hablar de los jóvenes guardias que ganan menos de 180 bolivianos, el costo por «vivir la experiencia electropreste». O aquellas trabajadoras que, aparentemente, ni siquiera recibieron una remuneración económica.

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Que gran parte de la intelectualidad dé por sentadas estas reflexiones y desmerezca el acercamiento a un hecho coyuntural y, de alguna forma, urgente, por estar más ocupada en mirarse el ombligo y ejercitar una larga letanía de citas bibliográficas inservibles, también es un síntoma de un elitismo mellizo de los Electroprestes. Pero no estamos aquí por eso.

Parafraseando a la ícono del esnobismo cultural clasemedia paceño, Verónica Pérez, vocalista de Efecto Mandarina, hay un impulso por «tomar el espacio» de poder del otro que acostumbramos subalterno. En el ejercicio de «salir del ghetto blanco», hay una violencia implícita que apunta a desplazar al otro del capital cultural, social y económico que ha conquistado, para devolverlo al rol de dominado.

En los Electroprestes hay una domesticación camuflada e insistente de lo cholo, porque cuidado se nos vaya de las manos.

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Como dijo uno de los asistentes, que se declaró a sí mismo como un desclasado, «me da asco, pero ahora soy parte de esto y me gusta». Desde aquí, desde estas líneas, poco o nada podríamos complementar. Es una sensación compartida.

En resumen. ¿Este extenso y rico reportaje radial es una novedad? No. Es contextual, necesario e, incluso, urgente: sí. Por eso, escúchalo a continuación:

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11 thoughts on “Electropreste: la fiesta del subempleo y los cholets sin cholas”

  1. La única racista que identifique en la entrevista como en el reporte, fue la periodista.
    Vaya complejo de inferioridad.
    Conclusiones paupérrimas, cero criterio.
    Una pena

  2. Considero que el artículo hace una mirada externa y ajena del fenómeno. no están entendiendo el sentido cultural y la experiencia de la cosmovisión, menos aún entienden los procesos internos que conlleva organizar un preste así como las relaciones interfamiliar y comunitaria. En las prestes, en la paz al igual que en Oruro, hay procesos de emancipación aunque también están contaminados de una visión globalizadora y capitalista del progreso.

  3. Decir algo como «…hay una violencia implícita que apunta a desplazar al otro del capital cultural, social y económico que ha conquistado, para devolverlo al rol de dominado» es bastante exagerado, por no decir paranoico, ingenuo, ridículo y estúpido. ¿Realmente crees que una fiesta (llámese como se llame) es sinónimo de poder? ¿Que en Bolivia (o en cualquier parte del planeta) el que hace cierto tipo de fiesta lo hace porque eso les da poder?

    Eres un genio, descubriste la formula secreta del poder. A ver si les pasas el dato a los banqueros, al Vaticano, o a los organismos internacionalistas, al parecer estan buscando en el lado equivocado o haciendo cosas incorrectas cuando deberían estar haciendo prestes.

  4. Promover el racismo? Por favor! Habia derecho de admision o algo asi?
    A un preste entra cualquiera?
    Un preste es barato? Les aseguro que un preste triplica la cantidad de dinero gastado en esta fiesta
    Ahora lo que no se y seria interesante averiguar es cuanto ganan las personas que trabajan en un preste (garzones, seguridad, limpieza)

    1. El problema aquí es que en teoría los prestes lo mueven los más llamados “indios”, la clase alternativa, los nuevos dueños del país, que el blancoide se niega a aceptar, al que ven, aunque muchas veces cuente con mayor poder adquisitivo, solo como una excepción a la regla; algo que no puede pertenecer a su clase a su círculo, donde todos son blancos o trigueños, con apellidos españoles o europeos; esa es la excepción, que los indios hagan su preste, son ellos, es peculiar; pero el punto nace aquí ¿por qué no hacemos lo mismo?….

      1. la unica pregunta seria, màs allà de raza y color es: de donde sacan todo ese dinero???? y podemos decirlo claramente que la mayoria està metida en narcotrafico o prostibulos porqué no creo que sean todititos dueños de empresas. Pero esto no se puede decir… porqué explicaria tan claramente y sencillamente los precios inflados de los edificios alteños y todo ese giro de dinero

  5. Es valorable el esfuerzo de subir hasta el evento a realizar todas las preguntas a los asistentes acerca de los temas puntuales analizados. Sin embargo como en todo documental, influye mucho la postura ideológica y la vara con que se miden los hechos.
    Existe un análisis muy sesgado acerca del evento, su significado y quienes asisten al mismo.

    ¿Por qué satanizar el evento?, ¿Por qué tocar las profundas heridas que este país tiene en tema de racismo (ahora de ambos lados), ¿Por qué generar polémica a partir de un discurso tan gastado (sobretodo por el Gobierno actual)?.

    Este evento tiene como centro la música, de la que muy poco se ha hablado en el radio documental por cierto. Además no ataca las principales raíces y fuentes de los hechos polémicos.

    Explotación electropreste: Cómo quien decía para que en este evento puntual exista explotación se necesita uno que explote y otro que se deje explotar. La culpa la tiene la incapacidad del ente encargado de generar fuentes de empleo y un sistema sólido de educación por esta razón la gente debe acceder a trabajos eventuales y sin perspectiva de crecimiento. Esta crónica no puede retratar al electropreste como culpable de la falta de empleo y explotador por excelencia.

    Ocupación de espacio ajeno: Si de costumbres ayamaras reales y campesinos hablamos, El Alto hace mucho dejó de ser representativo de lo campesino y aymara real. El Alto ahora representa la herencia de lo que un día fue la búsqueda del «Sueño americano paceño alteño» , es el resultado de la migración campo ciudad en búsqueda de mejores oportunidades muchos años atrás. Sin embargo ahora El Alto concentra personas con alto poder adquisitivo que pueden mandar a construir un cholet en el que pueden hacer fiestas de 3 días con grupos de cumbia que cobran en dólares, fiestas donde se ostentan regalos costosos y se usan camiones de cerveza como muestras de cariño.

    El Aguayo: Nadie pudo dar una explicación concreta y certera de lo que significa, ambos lados tuvieron dudas y dieron explicaciones pobres.

    Al final ¿Quién es el dueño del espacio, de las costumbres, de la cosmovisión, de la verdad?

    Pues señores, todos somos dueños y a la vez nadie.

  6. Buenisima fiesta, linda organizacion, un poco llena pero fue una algo diferente y bien realizado, mucha polemica por algo que pocas personas se dignan a realizar, mostrar cosas distintas! Creo que se deberiam dedicar a hacer y no criticar!

  7. Muy hermoso, pero es la realidad que vivimos» sin el alma de la fiesta».

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