Consultorio del médico que violó a una joven que recurrió por la emergencia de aborto en 2018 | Foto: El Deber
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Aún en pie de lucha por el Día Internacional del Derecho al Aborto, hoy en La Paz convocan a un plantón para exigir el derecho al aborto libre, seguro y gratuito . La concentración se realiza desde las 12:00, en la Plaza del estudiante, frente al Ministerio de Salud. A propósito, presentamos una de las miles de historias de mujeres que son castigadas por las violencias patriarcales por el solo hecho de decidir sobre sus propios cuerpos.

Muy Waso

La mañana de la navidad de 2018 decide interrumpir su embarazo. Tiene 15 años, 8 semanas de gestación y un hogar con demasiadas carencias. Entonces, busca una farmacia y se anima a pedirle al farmaceútico las pastillas. Él se las vende a 500 bolivianos y se ofrece a practicarle el aborto. Entonces la lleva a su casa y aprovecha la situación para violarla.

Cuatro días después, no soporta los dolores y se alarma por el excesivo sangrado. La llevan a un centro hospitalario y el médico de turno, después de sedarla, también aprovecha para abusar sexualmente de ella. Pero todo queda registrado. Llena de desconfianza, había decidido dejar la cámara de su teléfono encendida antes de ingresar al consultorio. Cuando la familia quiso realizar la denuncia, la Policía se negó a recibirla.

Ese es el rostro de la clandestinidad en Bolivia, un país que tiene la mayor cantidad de embarazos adolescentes de la región, según un estudio de 2016. Muchas de ellas no solo sufren distintos tipos de violencia, sino que también pierden la vida: de cada 100 muertes maternas de adolescentes, dos involucran a menores de 14 años y 12 a mujeres entre los 15 y 19 años. Aunque la información oficial sea precaria y esté nublada por un oscuro subregistro (cifras extraoficiales hablan de un número global de 40 mil a 80 mil interrupciones de embarazos anuales), resulta obvio que los abortos clandestinos, esos que acomodan a niñas y jóvenes en la mismísima boca del lobo, son los grandes culpables del luto general.

En 2017, en pleno debate por la ampliación de las causales para permitir el acceso a abortos no penalizados, frenado por los sectores más conservadores, entre ellos el rubro de la salud, el Gobierno boliviano dijo que 13% de las muertes de mujeres en el país se debían a interrupciones del embarazo mal practicadas. Además, admitió que estiman que diariamente unas 200 mujeres se realizan el procedimiento en condiciones insalubres y criminales.

Hablan de “consultorios” médicos o farmacias, como los de la historia anterior, en los que las mujeres, además de ser extorsionadas económicamente, son juzgadas, violentadas y revictimizadas. Dos-cien-tas mujeres bolivianas cada día se enfrentan al rostro más siniestro de las violencias patriarcales por el solo hecho de decidir sobre sus cuerpos, sus vidas y su futuro.

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