Agresiones físicas y digitales contra feministas en Bolivia son coordinadas

Un cartel contra la violencia patriarcal y machista durante la marcha por el 8M de 2021 en Santa Cruz de la Sierra. Foto: Sara Venegas

Durante las movilizaciones por el Día Internacional de Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, grupos fundamentalistas y antiderechos se organizaron para amedrentar a colectivas y activistas feministas. Las agresiones también llegaron a los espacios digitales.

Sin embargo, las organizaciones de mujeres dicen no estar dispuestas a callar. «¡Por nuestras muertas ni un minuto de silencio, toda una vida de lucha!»

Denuncias coordinadas contra sus páginas de Facebook, stalkeo a la actividad de sus seguidoras y filtración de información personal sensible. Esos son algunos ingredientes de la violencia que se vuelca contra el activismo feminista en Bolivia.

El acoso digital que reciben las colectivas feministas es cada vez más organizado y agresivo.

Esta reacción, desde sectores fundamentalistas y ultraconservadores, surge luego de las masivas movilizaciones por la despenalización del aborto. Además de una serie de articulaciones feministas en defensa de los derechos y la vida de las mujeres.

El pasado 25 de noviembre (25N), en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, las colectivas feministas bolivianas volvieron a movilizarse en distintas ciudades del país.

Irónicamente, la respuesta a estas protestas en contra de la violencia patriarcal y machista fue una agresiones físicas, verbales y digitales. Esta violencia fue planificada y ejecutada por grupos antiderechos organizados en las ciudades de Santa Cruz, Potosí y La Paz,

Violencia patriarcal y machista en el 25N

“No es nuevo. Creo que lo estamos viendo de manera más recurrente, porque pareciera que hay una organización para ‘pegar a las feministas’”, lamenta una de las integrantes de la colectiva Feministas Autónomas.

Esta organización cruceña tuvo que dar de baja su página de Facebook por el acoso que recibieron luego de denunciar el violento ataque de un hombre en contra de una joven. El ataque sucedió durante las protestas del 25N en Santa Cruz.

“Uno (de ellos) empieza agrediendo y se abalanza contra una compañera. Luego se desata una reacción de autodefensa de las colectivas. A partir de esos videos hicimos una denuncia en nuestras redes. Claramente se ve a unos agresores, unos violentadores», denuncian desde Feministas Autónomas.

Es a partir de esos videos que comenzó una persecución digital que derivo en el cierre de su página de Facebook.

La denuncia de Feministas Autónomas se hizo pública el 26 de noviembre, con la difusión de videos en los que evidenciaban haber sido violentadas por un grupo de personas que las esperaban en la Catedral cruceña.

Así también comenzó la avalancha de comentarios agresivos y amenazas en su página de Facebook.

Vínculos con grupos ultraconservadores

Los agresores, según explican desde Feministas Autónomas, en su mayoría tenían perfiles relacionados a grupos cívicos y políticos de Santa Cruz. En sus ataques llegaron a exponer datos personales de las seguidoras de la colectiva. Se revelaron lugares de trabajo, actividades y vínculos con la organización feminista, poniendo en riesgo la integridad de decenas de mujeres.

“Este hombre identificado como Enzo Benci, que evidentemente no corría ningún riesgo con la protesta, se aventó contra la compañera, embistiéndola con mucha fuerza —como se ve en el video— y tumbándola al piso para golpearla”, relatan desde Feministas Autónomas.

Después de los ataques, físicos y digitales, las integrantes de la colectiva pidieron a otras agrupaciones feministas que se sumen a difundir lo ocurrido el 25N en Santa Cruz de la Sierra. A este llamado respondieron más de 140 colectivas, organizaciones y feministas independientes, repudiando no solo las agresiones en la capital oriental, sino la violencia registrada en tres departamentos del país.

Ataques digitales coordinados

“Han entrado a amenazarnos, (nos han dicho) que deberíamos callarnos, que damos vergüenza. Yo vi unos tres o cuatro perfiles que hablan de paz, democracia, amor al pueblo (…) pero van y destilan odio contra las feministas”, protesta una de las activistas de Feministas Autónomas.

De hecho, algunas de las cuentas que convocaron a los grupos violentos contra las feministas tenían logos de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC). Otro grupo de machitrolls utilizó una página que llevaba el nombre de la UJC para difundir fotografías de las activistas movilizadas.

En una de sus publicaciones incluso advierten de que las golpearán en si vuelven a manifestarse en la Catedral:

“Feministas estan advertidas, regresan a hacer vandalismo o a amenazar, van a llevar tunda y luego no esten llorando y no se hagan las víctimas, ya que si ustedes se creen ‘Brujas’, nosotros seremos los Guerreros Templarios o Inquisidores que las pondremos en su lugar para que aprendan a ser Educadas y a Comportarse (sic)”, publicaron en su muro.

Captura a la publicación de la página de Facebook con el nombre y logo de la UJC.

“Ya nos pasó anteriormente —explica otra integrante de Feministas Autónomas— y Facebook no demora en darnos una advertencia. (Ellos) empiezan a mirar todas nuestras publicaciones, portadas, fotos de perfil. Son violentos contra nosotras, insultándonos con comentarios machistas (…)».

Desde Feministas Autónomas advierten que «se nota que esos colectivos están bien organizados”.

Sobre las agresiones digitales a feministas, una especialista de la plataforma SOS Digital explica que “varias (activistas) denunciaron de manera pública” los ataques y que desde su organización atendieron otros casos similares.

Medios acusan sin contraparte

A la violencia que sufren por los ataques digitales, las feministas también deben soportar el trabajo parcializado de los medios de comunicación.

Sobre los sucedido durante el 25N, la prensa escrita y televisiva le dio voz a grupos violentos, con alguna vinculación a la Iglesia Católica, pero no a las colectivas afectadas y amenazadas.

Tampoco mencionaron nada de la agresión física que sufrió una de las marchistas ni reprodujeron el video que comprueba el ataque.

Las colectivas reclaman el derecho a réplica en los medios de comunicación, donde se las acusa falsamente de ejercer violencia sobre grupos religiosos. Observan también una creciente criminalización a la protesta de las mujeres en contra de la violencia patriarcal y feminicida.

“Esto nos pone a pensar en la urgencia de tener estrategias de defensa virtual, digital y (auto)cuidado”, comenta una activista cruceña.

Pese a todo, las organizaciones feministas cierran filas bajo una sola convicción: ninguna agresión apagará el fuego que las motiva a seguir luchando por los derechos de las mujeres.

Salir de la versión móvil