José José y Juan Gabriel durante una sesión fotográfica. | Dominio Público
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Una hermosa complicidad se tejió entre El príncipe de la canción y El Divo de Juárez. Una amistad  inquebrantable que se selló con un gesto de amor determinante en  la carrera de José José: la historia detrás del último disco de «El Triste».

Raúl Álvarez

Aunque se conocieron en 1971, cuando José José cosechaba una tempranera fama por canciones como “La nave del olvido” y “El triste”, y Juan Gabriel acababa de dejar su pasado como Adán Luna, la relación laboral y de amistad entre ambas voces se consolidaría a lo largo de esa década.

El primer acercamiento se dio con “Y nada más”, segundo track de Vive (1974), que pasaría a la historia como la primera canción compuesta por Juan Gabriel interpretada por el “Príncipe» de la canción mexicana. Aunque los éxitos de aquella grabación fueron otros y el tema ni siquiera asoma en las decenas de recopilaciones existentes, ahí sigue intacta su férrea interpretación.

Para 1978 el lazo volsió a fortalecerse. Un José José cada vez más decidido asume la producción de sus discos y luego de casi una década en el mundo musical, decide girar la brújula. Su compañero de Juárez parecía tener la llave correcta: «Lo pasado, pasado».

Esta canción llevaría a José José nuevamente al número uno de las listas y el disco, titulado de la misma forma, reafirma el liderazgo de su voz en el mercado mexicano. Luego vendrían muchas más, hasta el pacto de amor definitivo entre ambos.

Tenampa, el último disco

El comienzo de siglo fue duro para José José. Tras superar los excesos en alcohol y drogas que lo tuvieron tambaleando durante la primera mitad de los noventa, la voz de “Gavilán o paloma” sufrió una enfermedad pulmonar crónica (enfisema) de la que jamás pudo recuperarse. Su voz nunca más volvió a sonar igual.

En medio de esa crisis, apareció Juan Gabriel con una decena de canciones. La idea era que José José demostrara que aún podía seguir cantando.

Como novedad, lo juntó por primera vez con una banda de mariachis y se encerraron juntos en un estudio de Miami. En Tenampa (2001), él sería su guía y productor.

El proceso fue más difícil de lo que pensaron. Ya en la grabación final se nota lo diezmada calidad de una voz que antes fue insuperable. Las claves para sobrellevar las exigentes horas de registro iban desde jugo de ajo, jarabes de cebolla y jengibre hasta sostener las partituras a una altura más cómoda para él.

“Pensé que no iba a poder terminar. Me entró una desesperación y ansiedad. Dije: ‘Cómo Dios mío, después de estar tanto tiempo esperando esta grabación me puede pasar esto a mí’ (…) Si alguna vez me puse a rezar con toda desesperación, fue ahí”.

En una entrevista con El Universal, “El Triste” tuvo especiales palabras para “El Divo”. “Descubrí a un excepcional ser humano y a un genio. Su propia ternura, su comprensión y desesperación cuando me vino el problema fueron una reacción de un inmenso cariño al compañero, al hermano. Me sentí confortado por su apoyo y, por sobre todo, por el compromiso de terminar la grabación”.

Tenampa, con los años, se transformaría en el último disco de estudio de José José y vendería más de 500.000 copias alrededor del mundo.

Vía Culto 

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