El cuadro 'Dreams', de Helene Funke de 1913. | Foto: Johaness Stoll/Beldevere
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La galería Belvedere recupera las obras de Helene Funke, Broncia Koller-Pinell y otras 54 artistas olvidadas del modernismo austriaco que compartieron notoriedad con el pintor austríaco.

Cuando la artista Teresa Feodorovna Ries presentó en 1896 su escultura de mármol en tamaño natural de la bruja desnuda cortándose las uñas, el resultado escandalizó a los críticos de Viena. También consiguió que Gustav Klimt la invitara a exponer en la Secesión. Pudo exponer, sí, pero lo que no permitieron los colegas de Klimt es admitirla en el club. En ese momento, las principales uniones de artistas y la Academia de Bellas Artes vetaban a las mujeres.

Entre 1900 y 1938, los años que abarca la exposición, las mujeres, que socialmente tenían pocas alternativas a los roles de esposa y madre, se las arreglaron para conquistar la escena artística de Viena. Abandonaron el diletantismo y construyeron sólidas carreras artísticas. Formaron clubes alternativos, buscaron nuevas estrategias y asumieron retos estéticos revolucionarios tan alejados de las naturalezas muertas como el desnudo femenino. Las que pudieron, como Helene Funke y Lilly Steiner, se marcharon a estudiar a París y recibieron el influjo de Matisse y el fauvismo. Ahora, la vienesa Galería Belvedere quiere hacer justicia con la muestra City of Women. Female Artists in Vienna from 1900 to 1938 que puede verse hasta el 19 de mayo.

‘Adolescentia’ de Elena Luksch-Makowsky de 1903. | Foto: Beldevere

Ya en 1908 la ambiciosa Kunstschau, la gran exposición de arte del modernismo vienés presidida por Gustav Klimt, citó a 179 artistas, un tercio de ellos mujeres. El Neukunstgruppe de Egon Schiele tenía una cuota similar en 1909. Las artistas exponían en las galerías más importantes como el Kunstsalon Pisko. En 1910 se emanciparon de forma definitiva con la fundación de la Asociación Austriaca de Mujeres Artistas (VBKÖ en sus siglas en alemán) y montaron El arte de la mujer en el pabellón de la Secesión, la primera muestra internacional en Europa dedicada a obras creadas por mujeres entre 1600 y 1910 y que vieron 12.000 personas en dos meses.

Al año siguiente la exposición fue en el Zedlitzhalle con la Hagenbund —tras la Secesión, la segunda gran asociación de artistas alternativa a la académica Künstlerhaus—, donde presentaron más de 200 obras de 60 artistas contemporáneas. La VBKÖ empezó a definir la agenda de exposiciones de la capital e incluso protagonizó escisiones internas. Fanny Harlfinger-Zakucka creó una asociación lateral considerada radical e izquierdista que revolucionó la escena artística, la Wiener Frauenkunst. Entre sus miembros, además de Helene Funke, Helene von Taussig y Broncia Koller-Pinell, estaba Stephanie Hollenstein.

El año 1938 acabó con la presencia de la mujer en el arte austriaco. El terror nazi desató la persecución de las artistas judías y la disolución o arianización de escuelas y asociaciones femeninas. Muchas artistas emigraron, el arte degenerado fue prohibido y se destruyeron obras. Comenzó la Segunda Guerra Mundial. Entonces llegó el olvido.

Revisa el texto completo en El País

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