Mujeres en el arte boliviano: los rostros y espacios que las habitan

Apunta los nombres de las tres artistas que te presentamos a continuación. Sus obras, además de impresionantes, son aportes fundamentales a la construcción de la identidad colectiva boliviana.

Jhoselin Granados

Rosmery Mamani, Sharon Perez y Adda Donato son algunas de las más importantes artistas plásticas de las dos primeras décadas del siglo XXI en Bolivia. Actualmente, cada una de ellas continúa produciendo y logrando reconocimientos dentro y fuera del país.

Sus cuadros están protagonizados mayormente por aymaras, afrodescendientes, mujeres. Los paisajes que pintan tienen su horizonte en el cotidiano de lxs bolivianxs en zonas urbanas y rurales. Estas obras se enfocan en reflejar la belleza de la gente invisibilizada e históricamente discriminada en este país, esa población de la que también ellas forman parte.

Ante tiempos de apropiación cultural, racismo, clasismo y machismo, conocer la vida y las obras de estas pintoras bolivianas se hace urgente.

Rosmery Mamani

Es una de los talentos bolivianos más admirables que, fuera de la subjetividad en torno al arte, ha demostrado con su riguroso trabajo ser una pintora de oficio.

De ascendencia aymara y afroboliviana, nació en la comunidad de Cajiata (Provincia Omasuyus, La Paz), a orillas del legendario Lago Titicaca. En más de una entrevista describió su infancia en el campo como una etapa tranquila, simple y feliz. Al entrar a la adolescencia, como era costumbre en su pueblo, migró a El Alto se dedicó a trabajos domésticos durante un periodo.

En esta ciudad terminó el colegio y fue en el último año de secundaria que descubrió su pasión y talento por el dibujo haciendo retratos a compañeras, compañeros y personal del plantel docente. Posteriormente ingresó a la Universidad Pública de El Alto para estudiar Auditoria, carrera que, años después, abandonó para ingresar a los cursos de Artes Plásticas en la Escuela Municipal de El Alto.

Su dedicación exclusiva al arte generó una gran cantidad de obras en diferentes técnicas (óleo, acuarela, pastel, entre otras); muchas de las cuales se expusieron y lograron reconocimientos nacionales e internacionales, siendo Francia uno de los países que recibió mejor su trabajo y donde fue invitada a ser miembro de la Sociedad de Pastelistas.

Experimentó con instalaciones de obras de técnica mixta entre pintura y escultura. Aunque parece tener predilección por la técnica del pastel, Rosmery es considerada también una de las exponentes de la acuarela en Bolivia.

La combinación de colores, composición de formas y el detalle minucioso en su pintura generan la impresión de ver salir del cuadro los personajes y elementos que se presentan. Las expresiones en los rostros pintados conectan con las emociones del observador, logrando así sentimientos de empatía.

Detalle «Raza de bronce» (Pastel/papelcard)
«Inocencia» (Pastel/papel)
«horizontes II» (Pastel)

Para el público boliviano, la obra de Rosmery Mamani significa también representatividad en el arte. En sus cuadros se han plasmado la belleza de lo cotidiano, de la gente que compone lo popular o marginado, y de las culturas que se entremezclan en el territorio boliviano.

Sharon Perez

Artista plástica y diseñadora gráfica afroboliviana que nació en La Paz, Bolivia. Estudió la licenciatura en Artes en la Universidad Mayor de San Andres y complemento su formación profesional con el activismo y la investigación sobre derechos de los pueblos afrodescendientes en el país.

La inquietud por conocer sus orígenes la acompañó a lo largo de los años y en su búsqueda por definir su identidad empezó con investigaciones acerca de los antepasados africanos que fueron traídos a América por los colonizadores y sobre la histórica contribución de la población afro al desarrollo del país.

Una de sus muestras más reconocidas fue “Yala di Nojotro” (Nuestra ascendencia); una exposición de retratos de afrodescendientes realizados en diferentes materiales y estructuras propias de una casa (sillas, puertas, ventanas, etc.).

En la producción artística de Perez predominan los retratos de gente afroboliviana, en su mayoría mujeres, estableciendo los rasgos característicos de esta cultura como patrones estéticos en su obra.

Representó a Bolivia en la exposición internacional de arte Minuegra, Brasil (2013) y destacó en la Binacional Perú Boliviana (2017). Durante la cuarentena estuvo brindando charlas informativas sobre gestión cultural y apoyo a la producción artística en época de crisis sanitaria, económica y social.

Adda Donato

Nació en La Paz en medio de una familia compuesta por algunos artistas que se dedicaban principalmente a la música folclórica y autóctona.

Irónicamente, no descubrió su amor por el arte hasta que entró a la escuela y presenció las clases de artes plásticas que su propio padre impartía. Con el tiempo, el dibujo y la pintura se fueron constituyendo en sus prácticas favoritas.

Durante su crecimiento, la incesante pasión de Adda no obtuvo aprobación ni apoyo de su familia y sus habilidades las fue desarrollando en secreto, pues sus padres amaban las artes pero no creían que fuera un futuro profesional exitoso en el país.

Aunque inició sus estudios en el magisterio y ejerció como enfermera por dos años al finalizar el colegio, Donato decidió ingresar a la Escuela Municipal de las Artes de El Alto en cuanto abrieron la carrera de Artes Plásticas. Tiempo después abandonó la normal definitivamente y se inscribió también a la carrera de Artes en la Universidad Pública de El Alto (UPEA).

A lo largo de su carrera produjo obras simbólicas, pinturas de género, cuadros de paisajes urbanos y rurales, además de retratos en los que usó diferentes técnicas tales como el óleo, la acuarela y el esgrafiado. Su capacidad de creación no se limitó al dibujo y la pintura, sino que también incursionó en la escultura, la cerámica y el grabado.

«A casa» (Oleo/papel)
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