Lizbeth y el sueño de evitar el uso de plásticos en su comunidad

Lizbeth junto a Marbel Alba durante uno de los talleres en periodismo comunitario y medioambiental de Muy Waso. Foto: Mijail Miranda

La mayoría de los vecinos de la comunidad de San Francisco del Inti pide una bolsa plástica al momento de hacer una compra. Tal como sucede en casi todo el país. Las bolsas, botellas y envolturas de productos terminan en las calles y se acumulan sin freno.

Pero hay un grupo de jóvenes que toma acciones para luchar contra la amenaza ambiental de los plásticos. 

En su última actividad entregaron alrededor de 16 saquillos llenos de basura a los camiones recolectores. Todos los residuos estaban adecuadamente separados. Los plásticos y papeles fueron entregados a personas dedicadas al reciclaje en la comunidad.

Así se organizan y activan varios adolescentes y jóvenes de San Francisco del Inti. Hasta el momento, solo en este año, realizaron cuatro campañas colectivas de recolección de basura.

Lizbeth es una adolescente de 15 años y es parte del Centro de Mujeres NANUM en San Francisco del Inti. Lizbeth habla con mucho orgullo sobre las iniciativas en la lucha contra la basura plástica. Uno de sus principales intereses es reducir el uso de los plásticos que acaban en las calles de su comunidad.

Un montón de basura en una de las calles de San Francisco del Inti. Foto: Lizbeth Serrano

En Bolivia se desechan 142 mil toneladas de plástico cada año. Con toda esa basura plástica podrían levantarse más de 60 estatuas como la del Cristo de la Concordia en Cochabamba.

El plástico representa el 11% del total de los desechos sólidos en el país, según el informe Producción, uso y disposición final de los plásticos de un solo uso en Bolivia del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

Hace aproximadamente un mes, en San Francisco del Inti, las personas miraban con asombro al grupo de jóvenes voluntarios que recogía la basura de las calles. La conciencia medioambiental y el compromiso con la naturaleza aún son tópicos poco comunes en Bolivia.

“Nos preguntaban por qué lo hacíamos si las calles se iban a ensuciar de nuevo”, recuerda Lizbeth.

Reducir los plásticos y sumar conciencia ambiental   

Bolsas, recipientes, productos desechables de plástico e incluso residuos orgánicos se acumulan por varios días en las casas y las aceras de San Francisco del Inti.

La comunidad está ubicada a 30 minutos de la ciudad de Yacuiba, en el Chaco tarijeño. Es pequeña y tranquila. Allí viven alrededor de 200 familias.

El Diagnóstico de la Gestión de Residuos Sólidos en Bolivia estima que semanalmente se consumen aproximadamente 0.7 Kilogramos de productos plásticos. Aproximadamente 30 kilos anuales por hogar.

Solo en San Francisco del Inti esto equivale a media tonelada de basura plástica por año.

Según el mismo estudio, cada persona utiliza 20 bolsas, cuatro botellas y cuatro recipientes plásticos por semana.

“Hay mucha basura. Todos compran en bolsas y las tiran a la calle. Nadie las recoge”, lamenta Lizbeth.

Convivir con la basura y las ganas de cambiar

Las mujeres y jóvenes en San Francisco del Inti consideran necesario reducir el consumo de bolsas plásticas, reciclar, realizar limpiezas semanales y campañas de concienciación.

Lizbeth cree que el creciente problema de la basura también es provocado por el deficiente servicio público de recolección de basura. Pero también por la falta de conciencia ambiental en su comunidad.

En San Francisco del Inti el carro recolector de basura para, con suerte, una vez por semana.

Marbel Alba también es vecina de San Francisco de Inti y parte del Centro de Mujeres NANUM. Para ella la basura acumulada en los domicilios y las calles es una amenaza para la salud y el medioambiente.

“Es importante que cada vecino tenga limpia su acera. Que no deje los plásticos en las calles cuando esto se puede reciclar”, comenta Marbel.

Marbel lamenta cómo “el viento y los animales esparcen los desechos de una esquina a otra”.

Entrevista: Marbel Alba

Un proyecto de ley estancado

Las bolsas plásticas pueden tardar en degradarse entre 150 a 400 años. Son los principales contaminantes ambientales en la actualidad.

Cada año se producen 400 millones de toneladas de plástico. Según la ONU esta cifra se duplicará para 2040.

El reciclaje sigue siendo una de las formas más eficientes para reducir el uso de plásticos. Especialmente aquellos de un solo uso. Pero también existen otros tipo de políticas públicas eficientes.

Algunos países están implementando leyes y estrategias nacionales para la reducción del consumo, uso y prohibición de plásticos. Entre ellos México, Chile, Colombia y Argentina.

A nivel nacional, en 2019, la Unión de Periodistas Ambientales de Bolivia presentó a la Cámara de Senadores un proyecto de ley de «reducción y reemplazo de bolsas plásticas». Esta es una de las pocas iniciativas que buscan eliminar el uso de plásticos y optar por bolsas biodegradables.

El Proyecto de Ley quedó estancado en la Asamblea Legislativa, pese a la insistencia de colectivos ambientalistas.

Contra la normalización de la basura plástica

La gente tiene poca iniciativa para resolver el problema de los desechos porque “es normal ver mucha basura en la calle” dice Lizbeth.

“La basura (plástica) no solo enferma a la tierra sino a quiénes vivimos en ella”, comenta Lizbeth.

Para encarar esta situación, Lizbeth espera impulsar más campañas de sensibilización, reciclaje y evitar el uso de plásticos en las casas y tiendas de San Francisco del Inti.


Este reportaje fue elaborado con el apoyo de las participantes del taller de formación en periodismo digital con perspectiva medioambiental de la Revista Muy Waso en San Francisco del Inti.
Estos talleres son parte del proyecto “Explorando y reorientando narrativas sobre el cambio Climático en el Gran Chaco”, desarrollados en alianza y con el apoyo de Voces para la Acción Climática Justa, a través de la Fundación AVINA en Bolivia.
Las capacitaciones se dictaron con el apoyo y la coordinación de los centros «NANUM, Mujeres Conectadas» de la Fundación Nativa Bolivia.
«NANUM, Mujeres Conectadas» es un proyecto trinacional que busca «promover el rol de las mujeres como agentes de cambio en el acceso y la adopción de soluciones disruptivas» en el Gran Chaco.
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