Interiores del libro “Hasta seguir mi huella”. | Foto: Sara Berdecio
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Adela Zamudio sigue resonando en nosotras y esta vez lo hace con el libro “Hasta seguir mi huella”, una compilación de sus poemas ilustrados por artistas bolivianas. Conversamos con algunas mujeres que participaron en este proyecto. ¡Te dejamos una probadita de lo que se viene con la publicación!

María Gabriela Flores

Adela Zamudio es un nombre que se escucha siempre en la historia social y literaria de Bolivia.  Resuena en las escuelas y se lee en los libros de texto. Es el nombre que bautiza un teatro de la ciudad de Cochabamba y un concurso nacional de cuentos. Se oye cada vez más a menudo en el cotidiano de la gente de este país, especialmente de las mujeres.

Pero Adela es mucho más que un nombre. Fue una escritora boliviana de principios del siglo XX. Tres de sus libros fueron publicados en vida y otros siete se hicieron públicos después de su fallecimiento. Aunque es conocida especialmente por sus poemas “Nacer hombre”, “Quo Vadis” o su novela Íntimas -seleccionada entre los 15 libros imprescindibles de la literatura boliviana- su huella sigue siendo un camino a visitar para las lectoras, escritoras y feministas nacionales

Con el fin de seguir ese rastro, la Fundación Cultural Torrico Zamudio editó recientemente un libro con algunos poemas de Adela Zamudio ilustrados por una selección amplia y de altísimo nivel de artistas plásticas e ilustradoras bolivianas. Valeria Torrico, gestora de este proyecto, conoció a Adela por anécdotas contadas por los sobrinos nietos de la escritora. «Recordada por ellos era una mujer fantástica, realmente me daban ganas de conocerla», nos comentó.

Consciente de que la la influencia de Adela sigue vigente y se expande por espacios culturales de lo más diversos, Torrico cree que la poeta «nos incita a no frenarnos ante las lógicas culturales imperantes, si es posible desconectarnos de ellas. Quizá nos interpela a buscar, reconocer y priorizar el ‘desde dónde’ asistimos a ellas”. Es decir, la defensa de una postura incómoda frente al que domina y ordena.

Adela, en su momento, criticó a las editoriales y a la crítica literaria de su tiempo gobernadas por varones de clase alta. Esta abuela feminista decidió nunca guardar silencio: su obra y pensamiento están desbordados de juicios agudos y lúcidos contra escritores, iglesia católica y la educación de entonces.

Muchos años después, con su impronta rebelde y artística vigente, Zamudio acudió al encuentro de Daniela Rico entre los pasillos y habitaciones de la casa de infancia de la artista gráfica paceña, quien forma parte de las páginas de “Hasta seguir mi huella”.

“Mi madre tenía un cuaderno de poemas, un cuaderno cuadriculado que cuando estaba en la escuela lo llenaba con poesías que le gustaban y acrósticos que ella escribía. Un día me lo prestó y recuerdo claramente su letra en cursivas: Adela Zamudio. No recuerdo exactamente cuál era el poema que ella tenía escrito ahí. Yo tenía unos 11 años”.

Ese acercamiento volvió a repetirse años después gracias a otra mujer: la maestra de labores  de Daniela. Mientras pasaban clases, la profesora leía poesía “para chicas”. En cambio, las estudiantes cantaban a gritos los hits de Pandora.

“Roguemos al cielo santo /que siempre unidas así,/se alce a un tiempo nuestro canto,/se confunda nuestro llanto/y no te apartes de mí (Zamudio)… Cómo te va mi amor/ como te va/ era en el silencio /la pregunta entre tú y yo. /Eres feliz mi bien /sin engañar /porque a mi puerta /el amor nunca volvió».

En su obra, Zamudio mostró aquellos vínculos que se crean entre mujeres, relaciones fuertes hechas con base en confianza y lealtad: acaso aquello que hoy llamamos sororidad. Adela rescata el ser amigas, el ser hermanas, el ser amigas siendo hermanas y viceversa. Muchas obras literarias se concentran en mujeres idealizadas por su belleza -huidizas, solas, desamparadas-, o, aún peor, competitivas entre ellas. En medio de tantas historias de ese corte, Adela reivindica la confidencia que puede surgir entre nosotras.

“La sensación que me deja su poesía por esos momentos en que la descubrí es de ese espacio cálido, propio, en que estás acompañada por tus amigas, por tus hermanas…. no sé cómo describirlo mejor”. Daniela Rico.

Adela y el encuentro, el encuentro con Adela

Las historias que escribió Adela, son contadas como quien canta una canción o como el goce en la contemplación de algún detalle, se acercan como susurrando un secreto, para conspirar con nosotros y acaso para encontrarnos.

“Mi encuentro con la poesía de Zamudio sucede en el campo del arte, ese espacio que existe por la pasión, por la lucha, por el atravesar lugares desconocidos, atravesar desde el dolor y el sentirse miserable hasta sentir el deleite del trance que produce la propia imaginación y, desde este espacio, crear”, reflexiona Fabiana Restrepo, conocida en redes sociales como Tierra Andina, también parte de la colección de poemas e ilustraciones.

Adela feminista, los feminismos desde Adela

Adela fue pionera del feminismo boliviano. En su novela Íntimas critica como la sociedad determina, predefine y somete el papel de la mujer, poniendo siempre en tela de juicios los roles y las acciones que comete y deja de cometer.

Restrepo, cantante e ilustradora, reconoce en su camino como un tránsito por las huellas de Adela.“Reconozco la resonancia de mi andar con la lucha de Zamudio (…) ya que el conflicto sociocultural hoy en día sigue amenazando la estabilidad del sistema y el surgimiento del feminismo es más y más fuerte ante una realidad todavía patriarcal”, dice.

Adela late. Adela está vigente como el latido de muchas mujeres, como la mano amiga, como la palabra precisa y breve, como el grito de una hermana.

El libro “Hasta seguir mi huella” se presenta el miércoles 18 de diciembre en el Centro Cultural Simón I. Patiño de Cochabamba a las 19:00.

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