Los Beatles un 30 de enero de 1969 tocando sobre la terraza del edificio 'Apple' en pleno centro de Londres | Foto: Apple Records
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Hace 50 años se dio uno de los momentos más emblemáticos en la historia de la música. Esta fue la última vez de los Beatles juntos.

Después de ofrecer su ‘último’ concierto oficial el 29 de agosto de 1966 en San Francisco (Estados Unidos) y en la plenitud de sus carreras tras acabar de lanzar su exitoso álbum ‘Revolver’, los miembros de The Beatles decidieron dejar de hacer giras. Las hipótesis que los críticos han considerado para explicar este hecho apuntan desde unas tensas relaciones entre ellos a la presión que les generaban las actuaciones pasando porque simplemente querían llevar una vida más tranquila y dedicarse al perfeccionamiento de sus piezas musicales.

No obstante, tras más de 1.400 ‘bolos’ a lo largo y ancho del globo terráqueo, con el consiguiente furor y cansancio que estos procesos acarreaban, puede sencillamente que John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr estuviesen exhaustos. Un posible agotamiento que, no obstante, no les impediría sacar al mercado otros cinco álbumes de estudio hasta su separación definitiva en 1970, los cuales incluyeron algunos de sus principales éxitos como ‘Come Together’, ‘Hey Jude’, ‘Here comes the sun’ o ‘Let it be’.

Conforme pasaban los años, los músicos eran cada vez más conscientes de que la separación estaba próxima. Quizá ante la previsión de esta inminente ruptura (tras la que McCartney atravesó una depresión), la formación decidió dar un concierto final ante sus fans. Para ello, barajaron diversas opciones, entre las que se incluyeron las pirámides egipcias de Giza, el desierto del Sáhara o un anfiteatro romano, todo ello con el objetivo de elegir una ubicación especial para la que se iba a convertir en la última aparición de la banda británica.

Sin embargo, la solución a esta cuestión fue finalmente la más sencilla de todas las posibles: la azotea del edificio londinense de Apple Corps, la corporación que habían fundado recientemente con el fin de formar un conglomerado destinado a satisfacer sus intereses personales y artísticos. Así, el 30 de enero de 1969 y cuando los liverpulianos habían decidido rematar la película en la que estaban trabajando y que acabaría llamándose ‘Let it be’, la banda salió al techo del inmueble de manera improvisada y tocó ‘Get back’, ‘Don’t let me down’, ‘I’ve got a feeling’, ‘One after 909’ y ‘Dig a pony’ para sorpresa de los transeúntes que pasaban en ese momento por Saville Row, que atendieron atónitos al espectáculo, cuya grabación sería incluida en el citado largometraje.

Un auténtico golpe de efecto muy vivo aún en el recuerdo de los fans, que a pesar del medio siglo de distancia todavía rememoran algunas de las curiosidades más destacadas que lo rodean. Una de las más notorias ocurrió cuando, en un momento del concierto, aparecieron varios agentes de policía para explicarles que no tenían autorización para tocar, alertándoles además de los posibles problemas de orden público que podrían provocar, dado que la multitud estaba creciendo considerablemente a los pies del edificio, lo que acabó desencadenando su final.

El frío fue otro de los factores determinantes del día. Tanto que, en pleno invierno londinense y con siete grados de temperatura, Lennon exclamó que no sentía los dedos. Probablemente por esa razón tanto él como Starr les pidieron a sus respectivas parejas sus abrigos para entrar en calor, por ello en el vídeo el primero luce el felpudo café de Yoko Ono y este último el chaleco rojo de Maureen Starkey. Asimismo, cabe destacar que el tema ‘One after 909’, incluido en el ámbum ‘Let it be’, cuenta con la particularidad de que fue el primero que escribió Lennon a los 17 años con la ayuda de su entonces nuevo amigo: Paul McCartney.

Vía Heraldo

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