¡Mujeres a las radios!, contra la violencia machista en Moro Moro

Mujeres de Moro Moro que participan de las actividades contra la violencia machista en su municipio.

La falta de información sobre el trabajo del SLIM y la ausencia de estrategias de prevención fueron los principales obstáculos para denunciar hechos de violencia en el municipio de Moro Moro. Luego de intensas campañas de concienciación, las denuncias de casos de violencia se dispararon en el primer trimestre de este año.

Es así que las mujeres de Moro Moro tomaron las radios y convirtieron sus iniciativas comunicacionales en espacios de lucha contra la violencia y la defensa de los derechos. 

Albaida Montaño considera que el machismo es la principal causa estructural de los altos índices de denuncias de violencia hacia las mujeres en el municipio de Moro Moro.

Carol Gutiérrez, quien fue responsable de los Servicios Legales Integrales Municipales (SLIM) en Moro Moro, confirmó el incremento de denuncias por violencia luego de intensas campañas de prevención.

Se registraron de uno a tres casos por día durante el primer trimestre de este año.

Moro Moro es un municipio de la provincia de Vallegrande y es uno de los 29 municipios que formaron parte del proyecto Vida Sin Violencia.

Está ubicado a ocho horas por carretera desde Santa Cruz de la Sierra. Cuenta con tres mil habitantes y 27 comunidades. Las comunidades se encuentran, aproximadamente, a 40 minutos de recorrido en bus desde la capital del municipio.

La radio contra la violencia

“La radio llega donde no llegamos nosotras”, cuenta Albaida Montaño. Es también una herramienta informativa que acorta las distancias para llevar mensajes de lucha contra la violencia.

Albaida es una mujer productora agrícola, concejala municipal y responsable de liderar la iniciativa comunicacional llamada «Moro Moro unid@s contra la violencia hacia las mujeres» del proyecto Vida Sin Violencia.

Vida Sin Violencia es un proyecto de la Cooperación Suiza en Bolivia, que se amplía en alianza con la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (ASDI) y es implementado por Solidar Suiza.

En Moro Moro, todas las personas llevan consigo una radio para dirigirse a sus parcelas. Escuchan la radio a las seis de la mañana. Al mediodía, durante el almuerzo. Y también por la noche, al terminar la jornada.

Albaida Montaño aprovechó estos horarios para difundir una serie de cuñas radiales con contenido informativo para la prevención de la violencia machista. Además de socializar los alcances de la ley 348 “para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia”.

Los productos radiales fueron elaborados por mujeres, líderes estudiantiles, autoridades municipales y participantes del proyecto.

Estudiantes y autoridades participando en la grabación de las cuñas radiales en Moro Moro. Foto: Alabaida Montaño.

“Escuché su voz en la radio”, le dijo una vecina a Albaida.

La misma mujer le comentó que ignoraba la existencia del SLIM en Moro Moro. Antes de la campaña mucha gente desconocía el trabajo del SLIM, una instancia municipal dedicada a la lucha contra la violencia.

El objetivo de los SLIM es contar con servicios permanentes de defensa psicosocial y legal en cada uno de los municipios de Bolivia.

Acciones de comunicación frente la brecha de acceso a internet 

El proyecto contó con iniciativas comunicacionales diversas y locales. Entre ellas una feria informativa con la presencia de mujeres emprendedoras, talleres de sensibilización con estudiantes y comunidades, concursos y juegos que desafían los estereotipos de género. Además de material informativo sobre la ley 348.

También, el diseño de mandiles temáticos con mensajes de sensibilización contra la violencia económica hacia las mujeres.

Estas iniciativas comunicacionales fueron realizadas de manera colectiva, respondiendo a las necesidades de los comunarios de Moro Moro y fomentando su participación.

Albaida asegura que la conectividad es pésima y el uso de internet bastante limitado. Pero la radio llega donde las personas y el internet no alcanzan.

“Escucharon las cuñas radiales con mensajes de prevención en la radio. En Moro Moro la radio es el principal medio de comunicación”, cuenta Albaida.

Aunque Bolivia registró 11 millones de conexiones a internet el 2020, las diferencias de conectividad entre las zonas urbanas y rurales también son significativas.

Más del 90% de los hogares rurales de Bolivia no cuentan con una conexión a internet, revela el estudio Innovación para el desarrollo: la clave para una recuperación transformadora en América Latina y el Caribe.

El informe señala que los bajos niveles de ingresos limitan el acceso a servicios como internet. Bolivia está entre los países con los precios más elevados de internet de banda ancha de la región.

Los costos representan el 15% de un sueldo básico y el 91.37% del total de conexiones son establecidas a través de las tecnologías de acceso móvil. 

Llegar hasta las comunidades más alejadas 

Albaida Montaño comenzó a trabajar desde el año pasado en el proyecto Vida Sin Violencia para la socialización de la ley 348 con mujeres, jóvenes, personas adultas y ancianxs.

La falta de personal, la distancia y la ausencia de transporte público fueron algunos obstáculos para trasladarse a las comunidades más alejadas de Moro Moro. Pero las cuñas radiales llegaron a los lugares que no alcanzaron a visitar.

“Falta llegar a las comunidades más alejadas, Hicimos lo posible para llegar a las comunidades más pobladas”, cuenta.

Albaida considera que existe más afluencia de personas al SLIM. Según la lideresa, esto no representa un aumento de casos de violencia, sino un mayor conocimiento para realiza denuncias entre la población.

“Las personas venían desde muy lejos a las oficinas del SLIM porque escucharon las cuñas radiales. Se informaron sobre las formas de denunciar en los lugares donde no pudimos socializar la ley”, agrega.

Carol Gutiérrez fue responsable del SLIM durante la ejecución del proyecto. Cuenta que las denuncias por violencia se incrementaron porque las mujeres reconocieron sus derechos.

«Para ejercer los derechos primero hay que reconocerlos», comenta.

Hablar sobre machismo y violencia patriarcal

Albaida recuerda que regalaron mandiles con mensajes sobre violencia económica. Y socializaron la corresponsabilidad de los cuidados en una feria productiva de mujeres emprendedoras.

Ella sabe que la lucha por la violencia es un trabajo articulado, sistemático y a largo plazo. Reconoce que las pequeñas acciones, los medios locales y las actividades colectivas permiten avanzar en esta lucha.

Albaida se animó a liderar la campaña comunicacional del proyecto sin conocer mucho sobre el trabajo que debía realizar.

Albaida es parte del 54% de concejalas municipales electas en Bolivia durante los comicios subnacionales del 2021. Es una de las tres mujeres concejalas de su municipio.

Considera que su liderazgo político es una oportunidad para ocupar espacios donde se hable de machismo.

Quiere que las mujeres conozcan sus derechos y los ejerzan. “Quiero que nuestra red siga creciendo”, agrega con entusiasmo.

La red municipal de lucha contra la violencia 

Carol Gutiérrez considera que los principales logros del proyecto fueron las iniciativas de comunicación y los talleres de concienciación. Además de la articulación de una red entre grupos sociales y organizaciones para visitar localidades y socializar las normativas que protegen a las mujeres.

Concientización sobre la violencia en colegios de Moro Moro. Foto: Alabaida Montaño.

La red “Moro Moro unid@s contra la violencia hacia las mujeres” está compuesta por autoridades municipales, presidentes de OTB y representantes estudiantiles.

Mujeres organizadas también decidieron sumarse al proyecto y hacer escuchar su voz.

“Nos interesa que las mujeres y jóvenes conozcan sus derechos”, dice Tania Flores.

Ella es secretaria de actas de la Central Campesina de la provincia de Vallegrande. Tania se sumó al proyecto y participa activamente en la red.

Reconoce que la socialización de la ley 348 fue exitosa. Y que las actividades tuvieron un enfoque constructivo para crear conciencia sobre la no violencia hacia las mujeres y reconocer los tipos de violencias existentes.

Por su parte, Carol recuerda que durante el proyecto visitó cuatro comunidades y cuatro colegios para socializar la ley 348 con la ayuda de la red. Fueron sensibilizados alrededor de 300 estudiantes de cuatro colegios y los habitantes de las localidades de La Laja, Alto Veladero, Abra Grande y Pampa Negra.

Instituciones, mujeres, estudiantes y autoridades de la red de lucha contra la violencia. Foto: Albaida Montaño.

Las estrategias alternativas 

Carol también pensó en otras estrategias locales para concienciar sobre la violencia. Por ejemplo, poner el número de contacto del SLIM en los afiches que se colgaban en las tiendas de barrio. Además de repartir material informativo en ferias locales.

“Era importante para que se comunicaran. No tenían nuestro número. Anónimamente se animaban a hacer llamadas y solicitar ayuda”, relata.

Muchas personas desconocían la existencia del SLIM. Aquello impedía hacer denuncias.

“Luego recibí varias llamadas”, cuenta Carol.

También organizó actividades lúdicas para derribar los estereotipos de género. Impulsó concursos que desafiaban a los varones y autoridades municipales a realizar quehaceres del hogar y compartir las tareas de cuidado.

Comunarios de Moro Moro participando de dinámicas sobre las labores de la casa. Foto: Albaida Montaño.

Los desafíos

Para Carol el mayor desafío en cuanto al trabajo en la lucha contra la violencia es el frecuente cambio de personal responsable del SLIM.

La inestabilidad provoca que los casos queden a medias e inconclusos. Esto impide acompañar a las víctimas o conseguir las medidas de protección.

“Si uno no acompaña a la gente, la gente abandona un caso. Falta la cultura de la denuncia”, comenta Carol.

«Lo que se necesitaría es un poco más de trabajo para ampliar el conocimiento sobre los derechos de las mujeres», agrega Tania Flores.

“A pesar de que se cambió cinco veces el responsable del SLIM, se logró grandes resultados. Quedan pendientes algunas comunidades para seguir trabajando”, complementa.

La falta de profesionales es otra de las necesidades. En muchas ocasiones la responsable del SLIM debe hacerse cargo de las responsabilidades particulares de departamentos como la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, Discapacidad, Adulto Mayor y Delitos de Violencia Sexual.

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