Bolivia: la lucha contra el VIH pierde terreno frente a la COVID-19

Parte del equipe Muy Waso colaboró con una investigación regional sobre las personas que viven con VIH. Este reportaje forma parte del informe, iniciativa de PODER y Salud con Lupa, que incluye a otros cinco países de América Latina.

Hasta la fecha, la pandemia suma más de ciento treinta mil contagios y unos siete mil muertos en Bolivia. La emergencia sanitaria ha llevado a que el Gobierno reasigne personal, equipos y presupuesto destinados a otras enfermedades para contener la COVID-19.

Sin embargo, esta decisión deja en segundo plano a la epidemia del VIH, que también afecta a un sector importante de la población.

De hecho, el número de pacientes seropositivos es mayor que el de los muertos oficiales por el nuevo coronavirus: 19 mil, según el más reciente informe mundial del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (UNAIDS). De ese total, solo 11.639 están en tratamiento.

El 19 de junio, mes en el que el país alcanzaba uno de los picos más altos de contagios, la Red Nacional de Personas que viven con el VIH/SIDA en Bolivia (RedBol) hizo una denuncia pública sobre la transferencia de 300 mil dólares para la atención del COVID-19, provenientes de los fondos de subvención del Programa Nacional para personas seropositivas.

Este presupuesto se usó en la compra de aparatos GeneXpert para diagnosticar COVID-19, equipos de protección personal y de bioseguridad, así como para atender gastos de transporte de muestras, entre otros.

Además, la RedBol asegura que también se dispuso de equipos de laboratorio y de personal médico del programa VIH/SIDA para atender casos de coronavirus.

“El Ministerio de Salud debe hallar la manera de responder a los desafíos de la emergencia sanitaria causada por el coronavirus sin cercenar y mutilar la respuesta a otras enfermedades”, indica un documento firmado por los representantes de las personas que viven con VIH en Bolivia.

El uso de estos recursos debió hacerse de forma consensuada y con información clara y oportuna sobre sus consecuencias, aseveran.

Ilustración: Rocío Urtecho (Jugo Gástrico)

Se ha registrado falta de atención médica en los centros especializados para pacientes seropositivos (CDVIR), acceso limitado a su medicación en zonas alejadas y retrasos en la realización de pruebas de control, indica Virginia Hilaquita, vicepresidenta de la RedBol, sobre el impacto de la pandemia en la población con VIH.

El 12 de junio, a través de un instructivo firmado por el Programa Nacional ITS/VIH/SIDA y Hepatitis Virales (PNVIH), se instó a los centros departamentales para la atención de personas seropositivas, población en riesgo y sospechosa (CDVIR) a disponer de los equipos de GeneXpert para el diagnóstico de la covid-19. La tecnología de estos equipos permite analizar en corto tiempo el material genético de diversas enfermedades entre las que se encuentran la TBC y el VIH.

Según Gonzalo Borda, responsable del PNVIH, se trata de un apoyo temporal por la emergencia.

“Hay equipos en algunos departamentos donde solo ocupan el 15 o 20% de su capacidad, entonces pueden ayudar a detectar casos de la covid-19. Se usan los mismos equipos, pero con otros reactivos. No quiere decir que los equipos se estén destinando solo a coronavirus”, detalla.

La medida originó el reclamo de los miembros de la RedBol. Un mes después, esta decisión fue revocada de modo parcial y desde el PNVIH se dispuso realizar pruebas de carga viral a todas las personas que viven con el VIH y que no cuentan con ese examen en los últimos dos meses.

Descentralización y acceso a medicamentos

Una de las principales demandas del colectivo de personas seropositivas en Bolivia es la necesidad de descentralizar la atención de pacientes con VIH en el país. Sin embargo, poco se ha hecho al respecto.

Por ello, en medio de la pandemia, la distribución de medicamentos y la realización de pruebas complementarias se volvieron aún más complicados tal y como lo demuestra el caso de Santiny González (29) y su hija de tres años, quienes comparten el diagnóstico.

Actualmente, Santiny y su hija viven separados, a más de 700 kilómetros de distancia. Él trabaja en Cochabamba y la niña, que está bajo el cuidado de su tía, vive en una comunidad de Los Yungas (La Paz), a unas ocho horas de distancia de El Alto, donde habitualmente recogían su medicación.

Para que la niña cumpla con su tratamiento, su tía hizo grandes esfuerzos para acercarse hasta la ciudad, sorteando puntos de control debido a la orden de inmovilización social entre departamentos y haciendo largos trechos a pie. Gracias a esos sacrificios, la pequeña cuenta con sus medicinas hasta el mes de octubre.

Aunque se intentó gestionar otras formas de conseguir el tratamiento para la menor, todo fue en vano, explica Santiny. “Hemos hecho algunos trámites virtuales para que puedan enviar medicamentos hasta mi pueblo, a un hospital cercano, pero no se pudo”, dice con frustración.

En el contexto de la pandemia, la Redbol exigió a las autoridades sanitarias que se entregue a los pacientes sus fármacos por seis meses para disminuir el riesgo de contagio de COVID-19 y evitar desfases en los tratamientos debido a las restricciones de movilización. Sus demandas, al cierre de esta nota, no han sido escuchadas.

Otro aspecto por resolver son las pruebas de laboratorio pendientes en muchos casos.

Santiny y su hija, por ejemplo, tendrían que haberse hecho en junio sus controles en laboratorio de carga viral y CD4, dos pruebas con las que se evalúa la efectividad de los tratamientos.

Al respecto, el doctor Borda indica que lo importante es que las personas con VIH sigan rigurosamente sus esquemas de medicación.

“Usted puede tomarle a una persona sus cargas virales todos los días, pero si no toma sus medicamentos se va a morir”, dice Borda, quien lleva 15 años al frente del centro regional de Santa Cruz.

Pero el experto no toma en cuenta a aquellas personas diagnosticadas recientemente, que aún no están familiarizadas con todo lo que implica vivir con el VIH, ni a quienes sospechan ser portadoras y no han podido corroborarlo.

El 23 de junio, la RedBol pidió al Mecanismo de Coordinación País (MCP)- Bolivia, una instancia intersectorial encargada de supervisar los recursos asignados al país por el Fondo Mundial de lucha contra el VIH/SIDA, “agilizar los largos retrasos en la realización de pruebas de carga viral”, pues existen personas que llevan más de un año sin realizarse dicho test.

Falta de atención y contagios en personal especializado

El funcionamiento de los CDVIR depende también de los insumos de bioseguridad y equipos de protección personal para quienes atienden a pacientes con VIH. Desde que la COVID-19 llegó al país se han reportado denuncias sobre contagios masivos entre el personal de estos centros de asistencia.

Es el caso de Cochabamba, donde extraoficialmente se cree que el 80% del personal especializado en la atención a personas seropositivas se contagió con la COVID-19, dejando el servicio sin atención médica y restringido solo a la distribución de tratamientos.

“Las veces que he ido al CDVIR he visto una total falta de bioseguridad de parte del personal de salud, pero no es culpa de ellos, es algo que debería haber gestionado el jefe del programa, pidiendo equipos de bioseguridad para todo su personal porque constantemente están en contacto con el paciente y no sabemos quién está llevando el COVID-19”, asegura Marcelo Cartagena, representante de la RedBol en Cochabamba.

El contagio del personal de salud afecta a quienes viven con VIH, ya que, al ser puestos estos en aislamiento, dejan de atender a sus pacientes, privandolos del derecho que tienen por ley a recibir atención médica.

“He ido al CDVIR y he podido constatar que los dos médicos de cabecera que nos atienden no están trabajando, solo está una licenciada de enfermería y la responsable de farmacia. El resto del personal no está”, relata Cartagena.

“Me han llamado varias compañeras y compañeros, quejándose de que están mal, no por el COVID-19, sino por otras patologías que son consecuencias de vivir con el VIH, pero no se ha podido hacer nada”, lamenta.

Por su parte, Borda asegura que no hay problemas en la atención. Aunque con horarios reducidos, todos los CDVIR están abiertos, refiere.

“Santa Cruz es donde menos problemas hay, porque la atención está desconcentrada, entonces tienen donde ir a recoger sus medicamentos. No hay problemas de fondo ni de desabastecimiento”, afirma.

Más de cinco meses después del inicio de la pandemia tampoco existe un protocolo de atención para personas que viven con el VIH en caso de que se infecten de COVID-19.

“Se tiene que elaborar un protocolo de atención con suma urgencia para que no salga cuando termine esta pandemia”, dice Virginia Hilaquita, vicepresidenta de la RedBol.

Según Borda, hasta el segundo semestre de 2020 se le informó de 10 o 12 casos de pacientes con VIH que se han contagiado con el coronavirus, pero se encuentran en buen estado y recuperándose.

“Los que se han infectado son gente que no toma los medicamentos de manera rutinaria, no es por falta de suministro ni porque el Estado falla”, comenta, sin precisar las condiciones en las que estas personas se llegaron a contagiar de la COVID-19.

Las personas que viven con VIH no tienen mayor riesgo de contagio por coronavirus, según ONUSida.

Sin embargo, el recorte de sus recursos para la atención del COVID-19 sí pone en dificultades su tratamiento.

La presidenta de la RedBol, Violeta Ross, durante una toma de muestra para sus laboratorios de control. Foto: Esther Mamani

“Lo que tienen que entender las autoridades es que no se puede responder a la pandemia de COVID-19 usando los recursos para otras enfermedades, porque estas siguen ahí”, asevera Violeta Ross, presidenta de la Red Nacional de Personas Viviendo con el VIH y SIDA en Bolivia (RedBol).

Esta organización se fundó hace 20 años y entre sus logros está la Ley del VIH que protege los derechos humanos de las personas que viven con VIH y garantiza su acceso a medicamentos y atención médica. Han sido dos décadas de una lucha que hoy también debe hacerle frente a un virus desconocido para la humanidad.

No obstante, Violeta asegura que no se rendirán para “rescatar, proteger, salvar y mantener los logros en respuesta a la epidemia del VIH/SIDA”.

*Con la reportería de Michelle Nogales, Mijail Miranda y Esther Mamani
**Con la edición de Norka Peralta Liñán

Puedes encontrar el capítulo completo dedicado a Bolivia AQUÍ.

Este reportaje forma parte del proyecto Vivir con VIH, una iniciativa del Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (PODER) y Salud con Lupa, que ha contado con reporteo en seis países de la región, la colaboración de GKMuy WasoRadio InterferenciaLa Voz de Guanacaste y Plaza Pública, y el apoyo de Hivos.
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