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Una sesión fotográfica de la familia Galán publicada en 2015. | Foto: Tony Suárez/Pikara Magazine
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Las diversidades y las disidencias sexuales y de género bolivianas construyen su propia historia, desde sus voces y desde distintas miradas. Compartimos un repaso a algunas de las agrupaciones, personajes e hitos más importantes de las últimas décadas.

Jhasmany Saavedra

La comunidad TLGBI ha tomado control sobre su propio destino y voz por décadas. Por mucho tiempo, nuestra historia e historias fueron contadas a través de la interpretación de nuestras vivencias por parte de “expertos” heterosexuales.

En Bolivia, las organizaciones TLGBI comenzaron a formarse a partir de la década de los 80. Uno de los principales discursos en aquel tiempo era que “la homosexualidad solo existía en otros países”. Por tanto, la visibilización de poblaciones TLGBI se convirtió en el tema central del activismo. A esto se suma la crisis mundial por el VIH/SIDA, cuyo estigma recayó principalmente sobre las poblaciones homosexuales. Nuestro país registró su primer caso en 1994, pero el miedo al virus había estado presente por más de una década.

Paradójicamente, es esta epidemia la que motiva la organización de los primeros grupos TLGBI en Bolivia: el grupo Dignidad, en Cochabamba; Uneldis, en Santa Cruz, y el Movimiento Gay La Paz (MGLP). Esta fueron las tres primeras organizaciones. Estos grupos, en su mayoría grupos de hombres gay, empezaron a recibir financiamiento de agencias internacionales para lucha contra el VIH.

Bolivia rompe el «closet»: la década de los 90

Con el tiempo, las redadas policiales abusivas y arbitrarias se convirtieron en uno de los temas centrales en el activismo TLGBI de los 90. Alberto Moscoso, después de una redada policial ayuda a crear, MGLP. Wilmer Galarza después de ser víctima de una de estas redadas, crea un boletín llamado SLIP, donde da cuenta del abuso de poder de parte de la policía. Otra redada más es la que motiva a David Aruquipa a organizarse con la Familia Galán.

Como dice el mismo Aruquipa, “las personas TLGBI empezaron a organizarse por sus intereses de autovaloración, reconocimiento, y defensa de sus derechos”.

Esto implicaba generar cambios sociales y políticos en el país. Las fundadoras de Mujeres Creando como exponentes del feminismo y de la crítica al machismo y homofobia, ayudaron a crear una plataforma de activismo político desde 1992. María Galindo y Julieta Paredes, dos de las creadoras de Mujeres Creando primigenio, abiertamente lesbianas, fueron por décadas la cara más visible del movimiento feminista boliviano.

Sin embargo, aún no se había pensado en un movimiento organizado a nivel nacional o que junte a los hombres gay y mujeres lesbianas. En 1995 tiene lugar el primer encuentro nacional liderado por las tres organizaciones de hombres gay del país que existían en ese momento. Esta reunión tenía como objetivo conformar una coalición nacional para trabajar en la prevención del VIH.

En 1998, finalmente, se logra ampliar el alcance hacia una organización nacional, incluyendo activistas de las ciudades de El Alto, Sucre, Tarija, Potosí, Oruro y Yacuiba. El gran cambio de este momento es que se plantea generar un acercamiento entre organizaciones de lesbianas y gaís. El congreso se denomina Encuentro Gay-Lésbico. Las mujeres y hombres trans todavía eran excluidxs de la organización nacional.

Las organizaciones de mujeres lesbianas integraron conceptos de derechos humanos basados en teorías feministas. Con el cambio de siglo, los líderes de las agrupaciones de hombres gay se alinean con esta mirada crítica de exclusión en el país: en 1999 se crea una coordinadora nacional.

También al terminar esa década se conforma en La Paz el primer grupo políticamente activo de Drag Queens, la Familia Galán, que buscó, a través del arte, visibilizar a la población TLGBI en espacios públicos. Con la misma finalidad, en el 2000, se organizó la primera Marcha del Orgullo Gay en Santa Cruz. Este evento fue marcado por la resistencia de grupos fundamentalistas homofóbicos y violentos.

Sin embargo, el amedrentamiento no tuvo éxito. Al año siguiente se repitió la experiencia, aunque en esta ocasión se tuvo que pedir el apoyo de la Defensoría del Pueblo y de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, para que se permitiera el paso de esta marcha por la plaza principal de Santa Cruz.

En 2003, Adesproc Libertad, una ONG que deriva del MGLP, organizó la primera Marcha del Orgullo Gay en La Paz.

Marcha de las diversidades sexuales y genéricas 2015. Foto: Adesproc Libertad

El activismo político empieza a cobrar más importancia

Los asesinatos, crímenes de odio en contra de personas TLGBI y los despidos injustificados en sus fuentes laborales, motiva a los activistas a proponer una ley de protección a los derechos de las comunidades TLGBI, que fue presentada al Congreso el 2002, a través de una Red Nacional de Comunidades TLGBI. Ese año las mujeres trans se unen al movimiento por primera vez y las mujeres lesbianas empiezan a visibilizar más sus liderazgos.

Lorena Bayon, de Cochabamba, fue elegida como la nueva presidenta de esta red. En su gestión, la red participa de la IV Marcha por la Convocatoria a la Asamblea Constituyente en Bolivia, una movilización gestada por una masiva concentración de movimientos sociales, exigiendo una revisión de la Constitución Política vigente hasta entonces, para reivindicar los derechos de un gran parte de la población boliviana.

A partir de 2005 se empieza a impulsar aún más la redacción de una nueva Constitución y la red de personas TLGBI crea una Comisión Política Nacional; dos años después se elige a Ronald Céspedes como representante a la Asamblea Constituyente. Para guiar el trabajo de Céspedes, se definen nueve puntos de trabajo que incluyeron: derecho a un matrimonio igualitario, adopción, lucha en contra de la discriminación, acceso a la identidad, servicio militar no obligatorio, acceso a educación sin discriminación y acceso a servicios de salud. Se decide también usar el denominativo Colectivo GLBT y los términos identidad de género e identidad sexual.

Aunque los nueve puntos planteados en 2007 no se lograron concretar en su totalidad, es importante señalar que el trabajo de varios líderes TLGBI logró incluir en la actual Constitución Política el respeto a la orientación sexual e identidad de genero diversa y condenar las acciones discriminatorias.

El articulo 14 de la CPE señala que “el Estado prohíbe y sanciona toda forma de discriminación fundada en razón de sexo, color, edad, orientación sexual, identidad de género, origen, cultura, nacionalidad, ciudadanía, idioma, credo religioso, ideología, filiación política o filosófica, estado civil, condición económica o social, tipo de ocupación, grado de instrucción, discapacidad, embarazo, u otras que tengan por objetivo o resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos de toda persona”.

Es con base en este avance que, posteriormente, se pudo incluir en la ley 045 contra el racismo y toda forma de discriminación, los conceptos de homofobia y transfobia. Las organizaciones TLGBI fueron una parte fundamental de apoyo en esta nueva constitución.

En este proceso, dentro de la comunidad TLGBI también hubo avances. Uno de ellos fue poner las letras T y L por delante en la sigla TLGBI, como muestra del reconocimiento histórico a las personas trans, que aún hoy son algunos de los rostros más visibles y oprimidos de la comunidad, y las mujeres lesbianas.

El 2010 la organización nacional se divide en dos: una de agrupaciones sociales, el Colectivo TLGB, y otra de organizaciones institucionalizadas, la Coalición Boliviana de Organizaciones LGBT. Cada una de estas organizaciones tienen su propia mesa directiva y sus propias acciones.

Uno de los logros más recientes del movimiento TLGBI es la aprobación de la ley 807 de Identidad de Género, que reconoce el derecho de las personas trans a modificar el nombre y sexo en sus documentos de identidad. Sin embargo, trabajar en esta ley no fue fácil. Desde que fue presentada hubo resistencia y, después de su aprobación en el 2016, la ley tuvo muchos ataques por parte de grupos fundamentalistas homo y transfóbicos que pidieron su derogación.

Como dice Maria Mayta, una activitista trans, “aunque los fundamentalistas incentivan a las discriminación tratan de frenar el avance en los derechos humanos, podemos ver avances en la sociedad. Antes (…) las mujeres trans no podíamos salir de día, la policía nos detenía. Habían casos donde se nos arrestaba porque nos decían que ‘poníamos en riesgo la salud pública’”.

Las organizaciones y colectivos requieren trabajo y compromiso constante, así como la participación activa de sus miembrxs para mantenerse vivas. Muchas de las agrupaciones históricas desaparecieron o tuvieron que transformarse, muchas otras emergieron con los años en diferentes departamentos y ciudades.

Mientras no nos organicemos y trabajemos por nuestros derechos, los espacios homofóbicos y promotores del odio discriminatorio e irracional, seguirán dominando las conversaciones públicas en el país. Es importante entender y conocer nuestra historia de lucha.

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