Wañuchun Machocracia: operación anticonquista en el día de la patria

La Articulación Feminista Wañuchun Machocracia intervino en Cochabamba el monumento de la plazuela Gerónimo de Osorio en el Día de la Independencia de Bolivia. Su acción y manifiesto, que compartimos a continuación, lanzan una crítica a las prácticas coloniales y racistas agudizadas desde la crisis política en el país a finales del 2019.

«Como mujeres diversas, feministas y autoconvocadas, denunciamos ante el pueblo que el 6 de agosto, día de la independencia de Bolivia, no significó ni la liberación del yugo colonial ni la justicia social para toda la sociedad por igual. Para la mayoría de mujeres, sólo fue la continuación de un sistema patriarcal colonial.

Integrantes de la Articulación Feminista Wañuchun Machocracia alistan su «Operación Anticonquista». Foto: C. A.

Nos independizamos del reinado español, pero nosotras las mujeres permanecimos discriminadas en el sistema colonial criollo-mestizo como indias, cholas, birlochas y chotas. La fundación de la República de Bolivia fue otro sistema patriarcal de opresión que mantuvo una violencia diaria y sistemática sobre nuestras identidades y nuestros cuerpos.

Sectores de indias/os campesinas/os, obreras/os fueron históricamente marginalizados en Bolivia. En siglos de luchas y revoluciones se fueron sumando transformaciones con miras a una sociedad más justa. Estas luchas propiciaron la Nueva Constitución Plurinacional y el Proceso de Cambio, los cuales representan una de las transformaciones más ambiciosas y profundas para el país pues parte por el reconocimiento de todas las naciones originarias que coexisten dentro de un mismo Estado.

El Proceso de Cambio, por no lograr salir de las limitaciones del ámbito estatal, desarrollista y capitalista fue produciendo contradicciones cada vez menos tolerables. Los intereses y ambiciones partidistas del MAS traicionan esta promesa rompiendo acuerdos sociales y democráticos, lo cual generó un justificado descontento social, pero que acompañado por un revanchismo racista dio como resultado la llamada “Revolución de Pititas”.

Estas manifestaciones sociales, maldenominadas pacíficas, no sacaron por sí solas al MAS del poder, sino que fueron promovidas y auspiciadas por un intervencionismo imperialista. Se concretó un Golpe de Estado con la complicidad de viejos políticos, candidatos como Carlos Mesa, títeres como Fernando Camacho y como la misma presidenta/candidata, Jeanine Añez.

Ante nuestra vista y paciencia, se ha instalado un gobierno de facto, cuya agenda está plagada de religiosidad hipócrita, racismo a ultranza, neoliberalismo descarado y violencia estatal con especial saña a sectores empobrecidos. Incumpliendo toda norma a la que se debe apegar un gobierno transitorio, así como si hiciera en las dictaduras de los 70 y 80, nos recuerdan que el patriarcado y el poder también se visten de mujer angurrienta de poder.

Rechazamos el racismo efervescente que actualmente se vive en Bolivia y especialmente en Cochabamba, atizado por el grupo parapolicial criminal denominado Resistencia Juvenil Cochala que, en cada aparición pública, han ejercido violencia racial explícita, violencia machista hacia muchas mujeres, incluidas nuestras compañeras de lucha, además de tener delictuosos nexos con la Policía, el Ministro de Gobierno y otros actores que sólo actúan en desmedro del bienestar de nuestra sociedad.

Rechazamos que la propuesta de esta supuesta revolución sea perder los avances que se han hecho, tal como lo es el Estado plurinacional. Rechazamos la idea del retorno a una República en la que indígenas y mujeres éramos sujetos aún mucho más negados y oprimidos. El Proceso de Cambio y el Estado plurinacional deben ser analizados con sus luces y sombras, y debe recordarse que ninguno de ellos es propiedad del MAS ni de partido alguno, sino de los movimientos y organizaciones sociales, así como de personas sin afiliación partidista, intelectuales y activistas entre ellos, que han luchado por salir de los sistemas de opresiones que nos devuelven a la miseria del pasado.

Como mujeres feministas no romantizamos el Estado plurinacional, porque sufrimos también sus debilidades y promesas incumplidas, sino que lo reconocemos como un punto de partida para continuar construyendo, para profundizar y reencauzar el Proceso de Cambio, para construir nuestra felicidad colectivamente. A todas las mujeres y resto de sociedad que se siente seducida por las miserias del pasado les queremos decir que no vamos a retroceder con ustedes.»

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