En el mes de la afrobolivianidad, un breve acercamiento a su historia

El aporte afroboliviano a la historia nacional es invaluable, pero aún muy poco conocido. ¿Cómo y cuánto aportó esta comunidad a muchas de las conquistas sociales bolivianas de las últimas décadas? En el mes de la afrobolivianidad, intentamos responder esa y otras preguntas.

“Nosotros hablábamos de reconocimiento a finales de los 90. El movimiento ya estaba hablando de una ley que penalice la discriminación en esa misma época. Para el censo del 2001 nosotras hablábamos que se necesitaba una casilla afroboliviana (…). Dos años después también estábamos en los movimientos contra el ALCA, veníamos discutiendo sobre una Asamblea Constituyente, diciendo que esa era la ruta para avanzar”.

Así nos habla la académica afroboliviana Paola Yañez Inofuentes, actual coordinadora general de la Red de Mujeres Afro Latinoamericanas, Afro Caribeñas y de la Diáspora, sobre los aportes históricos de su comunidad a las conquistas sociales de las últimas décadas en el país.

Quizás esta necesidad de transformación tenga que ver con que sus aportes siempre fueron velados y apartados de la oficialidad nacional, mientras vivían injusticias y discriminaciones de todo tipo.

Una celebración con saya en la zona de los Yungas paceños. Foto: ABI

Como ejemplo, pese a la avanzada agenda de reivindicaciones que tenía la comunidad afroboliviana para entonces, fueron incluidxs en las boletas del Censo Nacional recién el 2012.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) para el año 2001 concluían que el total de la población afroboliviana en el país era igual a cero. No se tenía información de las condiciones de vida de lxs afrodescendientes, eran prácticamente inexistentes o innombrables para el Estado.

Este engañoso resultado, explica Paola, venía dado por la forma en la que estaba diseñada la papeleta de la encuesta, que no incluía entre sus opciones a varias naciones indígenas y tampoco al pueblo afroboliviano.

Esta invisibilización estadística perpetró una violencia silenciosa que ejercía el Estado hacia pueblos “minoritarios”, quienes fueron ignorados, olvidados y dejados a su suerte en cuanto a políticas públicas y el ejercicio de su ciudadanía.

Diez años después, con la promulgación de la ley 200 se instruyó al Ministerio de Planificación y al Instituto Nacional de Estadística implementar la autoidentificación “afroboliviana” en la boleta del censo en 2012 y para otras encuestas periódicas.

Estas acciones ayudaron a implementar y proteger los derechos del pueblo afroboliviano.

“El 2012 ha sido la primera vez que nos han preguntado ‘¿Cómo te autoidentificas?’, como afroboliviano, afrodescendiente… habían varias características y eso para nosotras era, pues, histórico”, relata la afrofeminista Sandy Pinto.

Los datos recogidos en este último censo determinan que el pueblo afroboliviano, entre las naciones y pueblos originarios del país, es el séptimo con mayor población en términos demográficos.

Unas 16,329 personas mayores de 15 años se autoidentifican como afrobolivianas. De este total, 8,785 son varones y 7,544 son mujeres. Si a esto se añade a los 7,001 habitantes menores de 15 años que también se autoidentificaron como afrobolivianos, se anota que la población total ascendía a 23,330 habitantes, según información de hace casi una década.

Población que declara pertenencia a naciones o pueblos mayoritarios y naciones o pueblos minoritarios contemplados en la ley del régimen electoral (CENSO 2012) Fuente: INE

Una historia de lucha

Los afrobolivianos son descendientes de africanos que llegaron a América como resultado de la trata trasatlántica de esclavos durante la colonización europea en los siglos XVI y XVII. La antropóloga Sheyla Walker, tiene registro de casi 35.000 viajes de barcos negreros «legítimos», que llevaron de 12 a 15 millones de africanos a todos los países de las Américas (sin contar los de contrabando, que no dejaron documentación).

Según el documento Historia, Cultura y Economía del pueblo afroboliviano, realizado por FUNPROEIB Andes, “la situación de secuestro y esclavización de africanos se intensificó debido a que la población indígena disminuyó a causa de los enfrentamientos bélicos, las malas condiciones de vida y las enfermedades infecciosas traídas por los europeos (entre ellas la viruela, el sarampión, la influenza, la peste bubónica, entre otras)”.

La comercialización de lxs afros estaba basada en los conocimientos que ellxs tenían respecto a diferentes actividades. Una mayoría, por sus conocimientos en metalurgia, fue llevada a Potosí para trabajar en la mina. Otro tanto, se fue sometido en las haciendas como servidumbre.

Con las reformas posteriores a la independencia de Bolivia, en la época de la República, lxs personas afro pasaron de una condición de esclavitud a otra no muy diferente. Muchxs fueron trasladados a Los Yungas para trabajar como peones en las haciendas de patrones, algunxs también llegaron a Valle Grande o Mizque en Cochabamba por su buen manejo de la agricultura.

En 1851, durante el gobierno de Manuel Isidoro Belzu, fue promulgada la ley de abolición de esclavitud que, lejos de cambiar la realidad de las personas afro, instauró un sistema de explotación llamado “colonato”, en el que familias afros debían trabajar entre tres y cuatro días para el patrón, a cambio de pequeñas tierras prestadas para su propia subsistencia.

Tuvo que pasar un siglo para que, con la Revolución Agraria de 1952, al fin pudieran acceder a tierras propias, educación, salud y otros derechos ciudadanos que les habían sido negados anteriormente. Para hacer efectivo este cambio, los afrodescendientes dialogaron y coordinaron con los pueblos indígenas vecinos a sus territorios de asentamiento.

Un par de décadas después se dio la primera ola de migraciones impulsada por el Gobierno para colonizar tierras fiscales en Caranavi, Palos Blancos o Alto Beni. La segunda ola se llevó a cabo entre 1980 y 1990, esta vez, a los departamentos de La Paz y Santa Cruz.

Lxs residentes afro en las ciudades empezaron a reunirse en torno a la saya, es así que la primera organización afroboliviana se funda en 1988 con el nombre de Movimiento Cultural Saya Afroboliviana (MOCUSABOL) para mantener  y resguardar la riqueza cultural de sus antepasados

Lxs afrobolivianxs en el Estado Plurinacional de Bolivia

Si bien la ley 200 posibilitó la recolección de información oficial sobre la población afrodescendiente, esto pudo ser concretado en toda su dimensión gracias a la nueva Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, aprobada el 2009.

La nueva carta magna marcaba un hito histórico al citar al pueblo afroboliviano en cuatro artículos ( Art. 3; Art. 32; Art. 100; y Art. 395).

Estos logros no fueron alcanzados de la noche a la mañana ni fueron cedidos por iniciativa del Gobierno: lxs afrodescendientes tuvieron que movilizarse, organizarse y coordinar estratégicamente para dar estos pequeños pasos en la legislación boliviana.

El 2006, con la Asamblea Constituyente en ciernes, lxs afrobolivianxs fueron borrados de entre los participantes y excluidos de muchas de las convocatorias.

A raíz de esta injusticia, mujeres afrodescendientes instalaron una huelga de hambre junto a personas con discapacidad y gente del colectivo LGBTIQ en instalaciones de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos para exigir mecanismos de participación.

“Los afrobolivianos cerraron la avenida 6 de Agosto en La Paz, estaban en huelga de hambre, denunciando la discriminación. Esto nos permitió hacer una articulación con otras organizaciones de la sociedad civil”, recuerda Paola sobre ese momento histórico en el país.

Estas movilizaciones, lideradas por las afrobolivianas Marfa Inofuentes y Miriam Iriondo, visibilizaron ante los medios y las organizaciones internacionales, los pedidos del pueblo afroboliviano; dando a conocer así, la agenda política que afrodescendientes trabajaron por años.

Con la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado, se dio paso al nacimiento del Estado Plurinacional que reconoce oficialmente 36 naciones y pueblos originarios en su territorio. Con el reconocimiento de las poblaciones históricamente segregadas, se abren mecanismos para su participación activa en la política.

Prueba de ello fue el primer diputado afrodescendiente durante la gestión 2010-2015; posteriormente, para la gestión 2015-2020, estuvieron cuatro mujeres afrobolivianas en la asamblea legislativa (una senadora, dos diputadas de diferentes partidos y una representante supraestatal).

Septiembre afro

El 14 de diciembre del año 2011 se aprobó la ley 200, que declara el 23 de septiembre como Día Nacional del Pueblo y la Cultura Afroboliviana, «con la finalidad de reafirmar la identidad y valorar la cultura de quienes en Bolivia son descendientes de africanos”.

Esta ley fue impulsada por el primer diputado afroboliviano en la historia boliviana, Jorge Medina, en el año internacional de los afrodescendientes. Más allá de celebrar la identidad del pueblo afroboliviano, recogía también otros pedidos urgentes para lograr el ejercicio pleno de sus derechos ciudadanos.

Esta norma establecía que el Ministerio de Culturas, hoy extinto y subordinado al Ministerio de Educación, era el responsable de investigar, priorizar, estudiar y promover la cultura del pueblo afroboliviano. También estaba entre sus obligaciones recuperar sus saberes ancestrales, hechos históricos y lugares emblemáticos.

Con las disposiciones del Gobierno de Jeanine Añez, el arduo trabajo en la conquista de derechos de afrodescendientes se puso en riesgo, considerando que la revalorización de su legado cultural e identitario fue uno de los principales estandartes de sus luchas.

Imagen de promoción del Mes de la Afrobolivianidad | CONAFRO SC

Actividades en el mes de la afrobolivianidad

Estas fechas conmemorativas responden también al Decenio Internacional de los Afrodescendientes (2015-2024), aprobado por la Asamblea General de la Naciones Unidas y estipulada en la ley 848 del 2016.

Lamentablemente, por la crisis sanitaria que se vive en el país y el mundo, los eventos masivos y presenciales para la celebración de la identidad cultural afroboliviana no se llevarán a cabo, como sucedía de manera habitual.

Sin embargo, varios eventos virtuales van desarrollándose con mucho éxito.

Uno de ellos es el espacio del Museo Nacional de Arte que a través de su Programa de Estudios Descoloniales prepararon el Núcleo Afro, con diversas actividades en línea para conocer más del pueblo y la cultura afro en Bolivia.

También puedes ingresar a la página del Concejo Nacional Afroboliviano (CONAFRO SC), donde encontrarás variedad de propuestas para celebrar el mes de la afrobolivianidad.

Documentos que revisamos para esta nota y que puedes consultar:

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