San Francisco del Inti: acceso limitado a salud y «farmacias» de barrio

Mujeres del centro NANUM en San Francisco del Inti en un taller de capacitación de MuyWaso. Foto: Michelle Nogales

Las familias de San Francisco del Inti en Yacuiba no pueden enfermarse por la noche ni fines de semana. El centro de salud más cercano está disponible solo en horarios de oficina. Sin especialistas ni recursos suficientes, la toma de muestras para el COVID-19 es, prácticamente, el único servicio al que pueden acceder.

Hasta antes de la llegada del COVID-19, las familias de San Francisco del Inti recibían a médicos en ambientes del centro infantil de la comunidad. Allí acudían bebés, niños, adultos y ancianos. Cualquier persona con algún malestar, en busca de un diagnóstico y alivio para sus dolencias.

Aún así, la situación no era óptima. El centro de salud Villa El Carmen, el más cercano y del que provenían los médicos que las visitaban, es solo un establecimiento de primer nivel.

Esto significa que los servicios de salud, para las más de 200 familias que viven en San Francisco del Inti, se limita a las atenciones más básicas y frecuentes.

Sin embargo, el acceso a salud disminuyó aún más con la llegada de la pandemia a Bolivia, según cuentan las mujeres del Centro NANUM en San Francisco del Inti.

Limitaciones por la pandemia

Actualmente, los contados médicos de la zona visitan la comunidad solo para la toma de muestras y vacunación contra el COVID-19. Un trabajo importante, pero que deja a las familias de San Francisco del Inti sin la opción de acceder a otro tipo de consultas.

La crisis en la salud provocada por la pandemia afecta a millones de personas en el mundo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) unos 23 millones de niños se quedaron sin vacunas básicas en 2020. Una situación similar se presentó en Bolivia durante 2020, según reportó nuestra colaboradora Esther Mamani.

Asimismo, personas con enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y otras no han podido acceder a los servicios de salud. De hecho, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), 18 países del continente paralizaron parcialmente sus servicios ambulatorios y dos lo hicieron totalmente.

Medicamentos en las tiendas de San Francisco del Inti

Cuando requieren comprar algún medicamento para la fiebre o el dolor en una situación de urgencia, las familias de San Francisco del Inti deben acudir incluso a tiendas de barrio.

La oferta de fármacos se limita a ibuprofenos, paracetamol y otros similares, comentan las mujeres del Centro NANUM.

—¿No hay farmacias?

—No —responden al unísono y comienzan a detallar otros reclamos sobre la falta de acceso a salud.

Explican que para encontrar una farmacia deben ir hasta Villa El Carmen. Ellas mismas deben cubrir los gastos del traslado y las compras. Los seguros de salud, tanto a nivel departamental como nacional, no son suficientes.

La travesía en busca de un especialista

San Francisco del Inti está ubicado a 4.2 kilómetros del centro de salud de Villa El Carmen, pero está a más de 30 de Yacuiba, la ciudad donde están los centros de salud de mayor nivel a los que pueden acceder.

Al no tener especialistas ni atención las 24 horas, menos aún los fines de semana, los pobladores de San Francisco del Inti deben buscar opciones en centros y clínicas privadas de Villamontes o Yacuiba.

Haciendo un cálculo, les toma aproximadamente una hora llegar a Yacuiba, si tienen transporte, para acceder a la atención de especialistas en horarios de urgencia.

El acceso a la salud, como un derecho fundamental y una obligación del Estado, no está garantizado para las familias de San Francisco del Inti. La burocracia, las brechas económicas y geográficas pueden evitar el tratamiento de un malestar leve o una enfermedad grave.


Este reportaje fue elaborado por los participantes del taller de formación en periodismo digital con perspectiva medioambiental de la Revista Muy Waso en San Francisco del Inti: Lizbeth Serrano, Ana Arancibia, Blanca Quintanilla, Marbel Alba, Yhael Priscila Pereira, Carmen Pérez, Maura Melgar y Sonia Herrera.
Estos talleres son parte del proyecto “Explorando y reorientando narrativas sobre el cambio Climático en el Gran Chaco”, desarrollados en alianza y con el apoyo de Voces para la Acción Climática Justa, a través de la Fundación AVINA en Bolivia.
Las capacitaciones se dictaron con el apoyo y la coordinación de los centros «NANUM, Mujeres Conectadas» de la Fundación Nativa Bolivia.
«NANUM, Mujeres Conectadas» es un proyecto trinacional que busca «promover el rol de las mujeres como agentes de cambio en el acceso y la adopción de soluciones disruptivas» en el Gran Chaco.
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