Periodismo feminista frente a la violencia mediática

La periodista venezolana Ariadna García toma apuntes en un cuaderno durante la entrevista.

La periodista venezolana Ariadna García durante su visita a La Paz. Foto: Esther Mamani

¿El periodismo feminista es posible? ¿Están reñidos el activismo y el ejercicio periodístico? Conversamos con la periodista venezolana Ariadna García sobre una nueva forma de entender su oficio.

No son solo hombres violentos matando mujeres.

También están textos, videos o reportes de radio que justifican esas muertes, la violencia en todas sus formas. Eso es complicidad. Esta no es una diatriba contra el periodismo, es un llamado colectivo para encontrar las formas de terminar con prácticas nocivas y patriarcales.

Sobran los malos ejemplos. El amañamiento de los medios, empresarios detrás, con las acciones del sistema patriarcal no aparecen en titulares de forma explícita. Pero sí se dejan ver cuando ocho de cada diez reportes en televisión no respetan la intimidad de las mujeres víctimas. Eso también es violencia. Violencia mediática.

El dato aparece en una recopilación, sobre dos cadenas televisivas, hecha por la periodista boliviana Patricia Cusicanqui en 2021. En el estudio también se evidencia que el 86% de los reportes televisivos alimentan el morbo cuando al informar sobre crímenes de feminicidio.

Del enfoque de género al periodismo feminista

En noviembre de 2021, Ariadna García y su compañera de trabajo, la periodista argentina Agustina Frontera, dieron el taller Claves para comunicar con enfoque de género. La capacitación se hizo con más de 150 periodistas y se concretó, como el resto de proyectos de El siglo de las mujeres, gracias al apoyo del Goethe Institut.

“Los medios se resisten a incluir la perspectiva de género porque siempre se han construido de una forma. Nosotras no queremos un periodismo de víctimas o solo para mujeres. El periodismo es para la sociedad», comenta Ariadna.

La periodista venezolana insiste en que «hay mujeres indígenas, mayores, transexuales que alcanzan logros en diferentes ámbitos» y que esas son las historias que se desea contar desde el enfoque feminista.

El hombre promedio y la mujer blanca, joven y heterosexual tienen mejores oportunidades de ser noticia. El periodismo feminista hace un juego de balanza y equilibra las voces.

¿Cómo evitar la caja de resonancia?

“Replicamos lo que aprendimos en las aulas y ahí es donde debe iniciar el trabajo. Las organizaciones feministas están generando estudios, recopilando datos, llenando los huecos en información que deja el Estado. Pero para que eso lo adopten todxs lxs periodistas buscamos trabajar desde la universidad”, dice Ariadna sobre la necesidad de ampliar el espectro del periodismo feminista.

Tenemos más medios y periodistas feministas. Según informó SembraMedia en su reporte Punto de Inflexión, hubo mujeres involucradas en la fundación y liderazgo del 62% de los medios fundados recientemente en cuatro países de la región.

La antropóloga argentina Rita Segato plantea tres áreas de trabajo: los modelos antihegemónicos de género, la cobertura mediática sobre la violencia patriarcal y machista y el lugar que dan los medios de comunicación a las mujeres y sus logros.

Como periodistas, nosotras pasamos el primer filtro de cambio al reconocer falencias y culpas en nuestro trabajo. Si volvemos a los inicios de nuestras carreras encontraremos trabajos con errores y horrores.

Y así los resultados aparecen. Junto a esos medios emergentes, Ariadna cuenta que las redes de periodistas feministas en cada país están asumiendo las tareas de debate, reflexión y crítica. Aunque la fase más importante, a su criterio, será la de capacitación.

“Debemos conocer las inquietudes de nuestra audiencia antes de la cobertura. El periodismo en esencia es sencillez”, dice la periodista sobre las formas en que vamos a presentar nuestras piezas.

El activismo no está reñido con el periodismo

Se habla de activismo sin temor, pues es la consecuencia lógica de trabajar por un mejor periodismo y ser transparente con las audiencias sobre nuestros objetivos y metas.

El 31 de enero de 2022 quedó como una prueba de la rabia organizada en Bolivia. Las marchas convocadas en diferentes ciudades reclamando al Estado su complicidad en la muerte de mujeres fueron la oportunidad de ver cuánto habíamos avanzado.

Hubo notas cuestionando el pintado de paredes y no las razones de la indignación. Pero también se entregaron piezas desde el activismo.

 

A propósito, Ariadna apunta que las empresas también tienen su militancia: “los grandes medios de comunicación son activistas de sus intereses económicos”.

Y también hay muchos medias tintas, que juegan a ser moneditas de oro: se venden como aliados, pero luego mantienen la difusión de noticias que refuerzan la violencia machista.

“Adoptemos un periodismo de buenas prácticas”, sugiere Ariadna mientras enumera todos los esfuerzos que existen ahora mismo para cambiar las lógicas de redacción en cualquier medio.

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