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Desde Roboré, desde la selva, se oyen alaridos de dolor mientras, en las ciudades, los profetas del desarrollismo nos tapan los ojos y otros «buscan convertir la muerte en capital político».

Importante: Al final de la nota encuentras info sobre 38 puntos de acopio de herramientas, insumos y donaciones, en siete ciudades.

Valeria Canelas

Una de las cosas que más me impresiona de la selva es cómo suena.

Un sonido que se te mete dentro y que te deja escuchar tu respiración acompasada con lo que te rodea. Suena a humedad, a diversos matices de cantos, a zumbidos imposibles de insectos, a peces y animales chapoteando en el agua, a hojas crepitando bajo las pisadas de los cuerpos animales, al viento internándose en las cosas.

Ahora ese sonido está silenciado por el ruido del horror.

Seguramente el dolor de la selva suene así:

Los chillidos de los animales
quemándose.

Árboles calcinados derrumbándose.

Y el silencio que viene después, cuando el viento ya sólo transporta ceniza inflamada de muerte.

Pero lo increíble es que parece que nadie escucha.

El cielo de las ciudades se oscurece, nos anochece encima, y simplemente lo asumimos, prendemos luces, sacamos fotos, seguimos caminando como si no fuera el apocalipsis sucediendo.

En Bolivia, mientras tanto, sigue impasible la campaña.

Se busca reconvertir la muerte en capital político.

Se espera que pase el tiempo,
como aceptando lo inevitable
como contando con que al final todo se olvida y pasa.

Y luego esos terrenos arrasados servirán para producir soja, para alimentar y pastorear ganado.

Y se llevará esa carne y esa soja a la flamante ciudadela nuclear de El Alto para irradiarlas y así poder exportarlas.
Luego, en pocos años, descubrirán que no llueve.

Que ya no llueve
nunca.

Y que los embalses ya no existen.
Descubrirán que ya no hay agua
porque el agua venía de la selva.

Porque el agua era esa humedad transformada en líquido en el altiplano seco.

Y ya no habrá agua para irradiar soja y carne.

Y ya no habrá agua para el funcionamiento del reactor nuclear,
a pesar de los 300 millones de dólares invertidos.

A pesar de haber batido el récord de ser la central nuclear construida a mayor altura
del mundo.

A pesar de la retórica triunfal con la que se inauguró la ciudadela
que, inevitablemente, se convertirá en ruina ante la inapelable materialidad de la sequía.

Iremos olvidando los diversos cantos de los pájaros.

Iremos olvidando el sonido de la selva
que, aunque nos cueste creerlo, está ligado a nuestra respiración.

Nuestro cuerpo respira gracias a la selva.

Si las selvas del mundo callan, dejaremos de respirar y ya sólo quedará la agonía de la asfixia.

Estremece pensar que se tiene la tecnología para observar vía satélite en tiempo real los incendios, las manchas rojas reconfigurando el paisaje, y que ese nivel tecnológico no sirve para frenar el ecocidio al que estamos asistiendo, impasibles, quietos.

Como si no fuera con nosotros.

Como si todavía tuviéramos tiempo.

En Bolivia todavía los políticos piensan que el ecocido es un mal necesario para alcanzar ese espejismo llamado progreso.

Hacia que horizonte de progreso nos estamos dirigiendo?

Hacia el que dicta el mercado: soja transgénica, carne, madera.

Pero cuando el colapso del planeta se haya consumado, las manifestaciones concretas del mercado también serán ruinas absurdas en las que leeremos fácilmente las instrucciones que se nos dieron para llegar al desastre, las instrucciones que seguimos con disciplina ciega, con la vista nublada por esa imagen de progreso que, comprobaremos cuando ya sea tarde, es contraria a la vida. No hay progreso posible que justifique tanta muerte.

Leía en un hilo de Twitter lo siguiente:

«En su libro “Estados de negación” el sociólogo Stanley Cohen acuñó el término «negación de las implicaciones» para referirse al posicionamiento en el que se reconocen los hechos, pero se niegan o minimizan las consecuencias prácticas que deberían derivarse de ese conocimiento. Según Cohen esta reacción, extraordinariamente común, puede apoyarse en racionalizaciones lógicas.» En este tipo de racionalización entra el argumento del progreso y el desarrollismo con el que día a día se nos intentan vender los megaproyectos que están destruyendo la selva.

«La selva está muriendo pero tenemos que desarrollarnos como país.»

«Las especies están desapareciendo pero es la única manera de construir las carreteras que conducirán al país al progreso.»

«Los ríos están envenenados de mercurio pero es lo que tenemos que hacer para alcanzar un futuro próspero y soberano.»

«Las poblaciones están siendo desplazadas pero vamos mejorando nuestros indicadores económicos.»

Esa negación de las implicaciones nos está llevando al silencio de la selva, a la extinción de la vida, a la muerte del planeta.

Ahora la selva suena a ardillas, tejones, capibaras, jaguares, huyendo de la muerte, quemándose las patas mientras corren sobre suelos de cenizas incandescentes.

Suena a pájaros mudos intoxicados de humo.

Suena a árboles calcinados.

Es el sonido de la vergüenza que somos como especie.

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Mapeamos 38 puntos de acopio de donaciones de distinto tipo en siete departamentos

Recuerda que no es necesario que te dirijas hasta la zona del desastre para colaborar. Puedes llegar a entorpecer las labores y complicar la logística en el lugar. Si tienes algún tipo de entrenamiento, más abajo dejamos un número de contacto.

Estos son algunos de los principales requerimientos:

La información sobre las donaciones cambia constantemente, así que te pedimos, de ser necesario, pasarnos información a través de nuestras redes sociales para actualizar los datos.

Si estás fuera del país o prefieres realizar una donación económica

Puedes aportar directamente a CEPAD, una organización que canaliza los fondos de manera transparente y garantizada, según hemos podido confirmar a través de varias fuentes: https://www.gofundme.com/f/chiquitaniabolivia

Si tienes experiencia en combate de incendios

Puedes comunicarte con el Grupo de Bomberos Voluntarios UUBR para ayudar en las tareas en campo. Teléfono: +591 78187734

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16 thoughts on “Gritos desde la selva: el sonido de la vergüenza humana”

  1. Se me hace insoportable pensar en la agonía silenciosa de los árboles y los gritos de los animales quemándose. Es en lo que me propuse no pensar, para poder seguir caminando por esta vida. Soy música y debo seguir escuchando tanto dolor y a pesar de todo, generar belleza … ¿cómo hacer? Me da vergüenza ser humana.

  2. Amiga Valeria, si en algo apoya la pagina que administro, que sirva de estación de conciencia para los visitantes y los asiduos que comparten escritos de poesía y cuento, para difundir evidencias de sucesos que nos conciernen como habitantes planetarios, a los que los gobiernos mantienen en ignorancia pasiva y desinterés por el prójimo, incluidas las especies animales, la flora y fauna, asi como cualquier habitante de los ecosistemas conocidos. Gracias.

    1. Somos una mera escoria…..
      Ojala que la naturaleza sea tan savia como para que el ser humano DESAPAREZCA de la tierra, todo se salvaria, y con el tiempo, volveria la fauna y la flora que tanto hemos fastidiado…
      La traducción de nuestra especie es el homos sabiens ….. pero el que sabemos?
      Destruir, aniquilar, matar?

  3. El hombre, es la peor plaga para el planeta, allá dónde va, destruye, creo q no habrá vuelta atrás, permanecemos impasibles ante tanta destrucción, ante tantas vidas de animales quemados, destruidos x el fuego maldito, pero lo pagaremos muy caro, las consecuencias serán terribles, de hecho ya lo estamos empezando a ver.

  4. Gracias Veleria por tan potentes palabras en un momento que es necesario despertar del letargo de la negligente dejadez para pasar a la acción.

  5. Muchas gracias a todas por leer, compartir y comentar.
    Ojalá logremos transformar tanto dolor, tanta tristeza e impotencia en una lucha colectiva por la selva, por los animales, por la vida 💚

    Aquí dejo el hilo de Paco Heras al que hago referencia en el texto:
    Échale un vistazo a Paco Heras (@PacoHerasHern): https://twitter.com/PacoHerasHern?s=09

  6. Valeria, qué poetas malditos, qué novelas apocalípticas! tus palabras describiendo la realidad que en este momento nos sacude son bellísimas porque llegan hasta las entrañas pero son terribles, lacerantes y piden justicia al cielo. Perdón, perdón como seres humanos debemos clamar pero de nada sirve ante este asesinato , suicidio del Hombre actual. No es una película con enormes efectos especiales. Esto está pasando ahora. Valeria que tus palabras lleguen hasta donde deben que el mundo entero te escuche y se pare este estupido ecocidio. Te envío mi admiración .

  7. Valeria, mi alma y mi corazón estan llorando al ver este ecocidio y que el mundo y sobre todo brasil sigue sordo, ciego, sin corazón y sin alma ante esta tragedia de magnitudes catastróficas, tomare prestadas tus palabras para crear conciencia, encontraste las palabras precisas para expresar lo que siento!!! Hermosas y terribles a la vez…. Gracias por ser la voz de todos estos animales y seres indefensos ante la voracidad y egoísmo humanos!!! El único pecado de los animales fue haber nacido en un mundo humano!!! Egoísta, indiferente, cruel, brutal y absurdo!!! Pero este infierno todavía no termina……

  8. Lo más impresionante es que todos los gobiernos del mundo se hagan de la vista gorda cuando el futuro de nuestros niñ@s está en peligro es lo más triste, seria magnífico que todas las brigadas del mundo se unieran para poder parar esta masacre, Dios quiera y suceda un milagro😢😢

  9. Pfff peor que los que dicen que no se puede hacer nada . Los que piden a dios que lo haga. Abre los ojos muévete tu porque nadie o nada más lo hará

  10. Hola! Valeria, quisiera pedirte permiso para usar tus palabras para realizar un audiovisual simplemente con fines de conscientizacion. Espero tu respuesta, gracias!

  11. Debemos confiar en Dios que ayude a esos bomberos y que él haga el milagro de la ☔

  12. Aqui en la provincia de Chubut – Argentina hace 10 años atras en verano siempre se producian incendios y todo indica que empresarios con el gobierno provincial enviaban gente para incendiar los bosques y luego comprar esas tierras a precio vil. En Brasil hacen lo mismo

  13. Realistas, metafóricas y contundentes reflexiones Gracias!!!
    Hay una máxima que reza: «no sólo se paga karma por el mal que se hace, sino también por el bien que pudiéndose hacer, no se hace»
    ¿Qué nos está pasando?

    1. Impotencia de saber que el Amor a la naturaleza se pierde cada vez más para aquellos que sólo se guían de sus ambiciones materiales.
      Cómo devolverles la vida a estos inocentes, los animales las plantas.., dolor grande se siente. Y pensar que Ellos son la inspiración para ser nosotros mismos, por ellos pintamos cuadros, escribimos cuentos, sus plantas nuestras medicinas y toda una virtud que nos dá la madre Naturaleza; Se perdió el respeto a la vida, hagamos cadena de preservar lo poco que queda y recemos por ellos.

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