La Paz: agua que no has de tomar, no la dejes contaminar

Mirada 360

Foto: Mirada 360/CEDIB

Si vives en La Paz, agárrate bien que esto te interesa y te va a sorprender. ¿Sabes de dónde proviene el agua que usas para beber, comer y bañarte? Spoiler alert: tal vez debas preocuparte más por la minería y la contaminación que provoca. 

Las principales fuentes de agua presentes y futuras de la ciudad de La Paz y El Alto se encuentran hacia el norte, en siete cuencas sobre la parte occidental de la Cordillera de los Andes. Allí están ubicadas la laguna Milluni Chico y la represa de Milluni, también llamada Milluni Grande.

Pero basta de presentaciones y preámbulos. Aquí lo importante es contarte que el agua que sale de tu grifo en este momento puede tener origen en estas zonas, donde la explotación intensiva y extendida de minerales a lo largo de casi un siglo (la mina de Milluni inición operaciones en 1920) ha dejado graves secuelas medioambientales.

Como todo lo que toca el extractivismo, esto repercute en daños a la naturaleza en general, pero también a tu salud y calidad de vida, por más que vivas en un cómodo apartamento en una zona residencial.

Nunca olvides que cualquier actividad minera tiene un fuerte impacto ambiental vinculado al uso del agua y de su calidad por extensos períodos de tiempo. Además, sus consecuencias se amplían y acumulan en el aire, suelo y todos los seres vivos (incluidos tú y yo).

En algún momento de su historia la mina de Milluni llegó a procesar mensualmente 9 mil toneladas de mineral bruto. Sus desechos superan el millón de metros cúbicos de relaves y desmontes. ¿Qué significa esto? Que aún, al día de hoy, generan Drenaje Ácido de Roca (DAR), mientras que las bocaminas abandonadas generan copagira.

¿Hacemos un paréntesis para explicar qué es el DAR? Se trata de filtraciones generadas por la minería, sobretodo por los desechos que esta deja. Se convierte en una importante fuente de contaminación durante el tiempo en que las operaciones mineras están activas e incluso varios años después.

Entonces, ¿cuánta carguita tiene el transparente vaso de agua que estás por tomar? Pues, para saberlo, todo comienza en Milluni Chico y Milluni Grande, donde acaba toda la mugre de la explotación minera.

Los niveles de contaminación son críticos, y en reiteradas oportunidades hallaron en el agua altos niveles de arsénico, cobre, niquel, plomo y estaño entre otros. Recuerda que esta agua, no mucho después, acaba en tu mesa.

Según declaraciones de EPSAS, hace algunos años, el agua cruda que esta empresa recibe de Milluni llega hasta con 125 veces más manganeso y 1450 veces más hierro que lo permitido.

Pero, como suele suceder con el extractivismo, las malas noticias no acaban aquí.

Las aguas de Milluni deben tratarse con cal para disminuir su contaminación, pero este proceso genera lodos con una alta concentración de minerales, que terminan en los ríos Kantutani y Choqueyapu, contaminandolos también.

El círculo vicioso de la explotación de la naturaleza nunca se detiene: los desechos tóxicos de la minería también son arrastrados y depositados a lo largo del río, llegando a las zonas de actividad agrícola, donde se sedimentan en los suelos, donde se producen los productos que después consumimos.

Así que si crees que no debes preocuparte por las actividades mineras o extractivistas porque están destruyendo la naturaleza muy lejos de ti, estás completamente equivocado.

Que no te aplasten, ponte mosca contra el extractivismo, ponte mosca en defensa del medioambiente.

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