La machocracia de las universidades bolivianas y su deuda con la paridad

En la testera del Congreso Nacional de Universidades de 2022 solo hay hombres sentados. Detrás de ellos aparecen tres mujeres.

Testera del XIII Congreso Nacional de Universidades de Bolivia en mayo de 2022. Foto: CEUB/Facebook

El Sistema de la Universidad Boliviana tiene más estudiantes mujeres que varones. Pero esta realidad sigue sin reflejarse, por ejemplo, en los Congresos Nacionales de Universidades. 

Históricamente, en estos eventos, hay solo una delegada mujer por cada 10 varones. Entre los rectores, por 83 varones, en más de 70 años, hay solo dos mujeres.

Revisamos los nombres de casi tres mil asistentes a los congresos entre 1941 y 2014 para poner en evidencia la estructura machista y patriarcal de la gobernanza universitaria. 


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El salón del Honorable Consejo Universitario de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) muestra en sus paredes los retratos de los rectores que lideraron la institución desde 1832.

Todos son varones.

En 190 años de vida universitaria, ninguna mujer ejerció con titularidad la rectoría de la UMSS.

En el caso de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), otra de las más antiguas del país, pasaron 177 años para que una mujer, Teresa María Rescala, asumiera como rectora.

Actualmente, ninguna de las 11 rectorías del Sistema de la Universidad Boliviana es ejercida por una mujer.

Rectores del Sistema de la Universidad Boliviana reunidos en 2022. Foto: CEUB

No es solo un problema de rectores

En el caso de los estamentos gremiales, como el docente o el estudiantil, el panorama es similar. Así lo demuestra la histórica disparidad en la representación dentro del Congreso Nacional de Universidades.

Las mujeres representan la mitad de la población estudiantil desde hace más de una década. Además, tienen la mayor cantidad de graduadas desde 2007.

Entre 2019 y 2020, aproximadamente seis de cada 10 graduaciones universitarias fueron de mujeres.

Pese a los números, dentro la estructura universitaria, siguen ocupando pocos puestos decisivos y ejecutivos. Estos son solo algunos síntomas de una universidad enferma de machismo y patriarcado.

Los Congresos Nacionales de Universidades y su histórica “machocracia”

En el XII Congreso Nacional de Universidades (2013-2014), el 18% de las delegadas estudiantiles, docentes y administrativas fueron mujeres. El 82% restante corresponde a delegados varones.

Esta participación, aunque no supera el 20%, es histórica para las mujeres en las universidades.

En los 12 Congresos Nacionales de Universidades, desde 1941 hasta 2014, solo hubo una delegada por cada 10 varones. Es decir, de casi tres mil asistentes, solo 325 fueron mujeres. La mayoría de ellas (59%), asistieron recién al congreso de 2014.

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Según el Estatuto Orgánico de la Universidad Boliviana:

“El Congreso Nacional de Universidades constituye el Órgano Superior de Gobierno y la máxima autoridad de la Universidad Pública Boliviana.”

El primer Congreso Nacional de Universidades se instaló el año 1941 en Chuquisaca.

No fue hasta 1969 cuando una delegada participó por primera vez. En aquel congreso, la universitaria Nildi Agudo representó a los estudiantes de la UMSS en dos comisiones.

Reflexiones y debates pendientes

Daniela Elías es comunicadora e investigadora feminista del Centro de Estudios Superiores Universitarios de la UMSS. Para ella existen dos niveles de acción para la transformación de las universidades y la construcción de un cogobierno universitario genuinamente paritario.

A nivel institucional, propone la elaboración de políticas y estatutos universitarios de despatriarcalización. Así como la implementación de observatorios de género.

En lo comunitario, desde las iniciativas propias de estudiantes y docentes, alienta a promover una discusión política feminista.

“Grandes transformaciones institucionales pueden ocurrir si existe esta primera reflexión de quienes conforman las universidades”, comenta Daniela.

Cortinas de humo institucionales

Las reflexiones y debates que propone Daniela siguen rezagadas en las universidades bolivianas. En 2014, en el XII Congreso Nacional de Universidades, fue la primera vez que se trató un tema referido a “política de género”.

En la memoria de ese congreso, además, se aprueba la creación de un “Observatorio o Unidad de Género al interior de las Universidades del Sistema de la Universidad Boliviana”. Hasta el momento no se conoce sobre los alcances de esa instancia.

A finales de 2021, siete años después de aquel congreso, se supo de la Red Universitaria Boliviana de Lucha contra la Violencia a las Mujeres (RU-VCM).

Esta red, compuesta por 11 universidades del Sistema de la Universidad Boliviana, se reunió para crear su reglamento base en noviembre del año pasado.

Sin embargo, desde su nombre y misión misma, la RU-VCM encasilla las problemáticas que enfrentan las mujeres en las universidades a la violencia de género.

Otra iniciativa similar fue lanzada, con bastante cobertura mediática y el apoyo de ONU Mujeres, en 2016. El proyecto denominado Observatorio Universitario por la Igualdad de Género fue conformado por 14 universidades cruceñas. La mayoría de ellas privadas.

Seis años después no es posible acceder en línea a ningún informe o investigación de este observatorio.

Entretanto, las mujeres siguen siendo invisibilizadas o minimizadas en espacios deliberativos y ejecutivos.

Mujeres luchando el cogobierno  

Alexandra Revilla es estudiante de Arquitectura y lidera un movimiento estudiantil que intenta visibilizar la violencia de género dentro de la UMSA. Además, es delegada del Honorable Consejo Facultativo de la UMSA.

Cuando comenzó a incursionar en estos espacios, Alexandra fue cuestionada por ser mujer y joven, pero consiguió afianzar su liderazgo.

De acuerdo con la investigación El espacio de la mujer en el área académica y cogobierno de la Universidad Boliviana, existe una evidente desventaja para las mujeres al momento de ser elegidas como autoridades universitarias.

Los procesos «democráticos» al interior de las universidades son dirigidos y articulados por varones.

Pese a las barreras, Alexandra considera que cada vez más estudiantes mujeres se ponen al frente de los Centros de Estudiantes y los Consejos Universitarios.

Pero, a su criterio, todavía se dejan entrever desigualdades y presiones a la hora de asumir estos cargos.

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Paridad en las universidades

Las mayores dificultades para las lideresas universitarias, comenta Alexandra,  llegan cuando ya son oficialmente nombradas y deben ejercer sus funciones.

“Están sujetas a críticas mucho más de lo que podría estar un chico. Las objetan desde el tono de voz que utilizan y cómo se expresan”, denuncia Alexandra.

La investigadora Daniela Elías asegura que la paridad y alternancia de la Asamblea Legislativa Boliviana deben reproducirse en otras instituciones democráticas.

Pero esta ampliación de la participación política de las mujeres, ejercida a través de una dinámica de cuotas de género, aún tiene grandes vacíos y deudas.

Según uno de los más recientes informes al respecto, los casos de acoso y violencia política en contra de lideresas son sistemáticos.

Política y machocracia

En Bolivia existen denuncias reiteradas de persecución, hostigamiento, amenazas y agresiones en contra de mujeres políticas.

Las universidades públicas reproducen estas lógicas, masculinas y patriarcales, de negociación y amedrentamiento político. Bajo ese entramado, se ponen en duda las capacidades de las mujeres como autoridades y docentes.

Al mismo tiempo, entre otras formas de violencia, se establece una especie de vigilancia constante sobre la vida privada de las lideresas universitarias.

“Hay una serie de inconvenientes que tienen que ver con cuánto se juzga a las mujeres y cuánto se espera (de ellas). Cuánto mérito se supone que deben alcanzar estas mujeres para alcanzar estos puestos de poder”, reflexiona Daniela.

Los derechos políticos de las mujeres no son garantizados en los estamentos académicos. Muchas de las universidades ni siquiera cuentan con unidades de género que atiendan y sancionen las denuncias de violencia.


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Metodología y descargas

Para armar la base de datos de asistentes a todos los Congresos Nacionales de Universidades entre 1941 y 2014, accedimos a las transcripciones de los eventos publicadas por el CEUB.

De ellas obtuvimos, en formato PDF, las listas de delegados por año, universidad, departamento y tipo de representación (docente, estudiantil, gremial u otras). Finalmente, traspasamos los registros de 2,971 asistentes a formato CSV.

Las bases de datos sobre matriculas generales, nuevas y graduadxs scrapeamos la información disponible en el sistema de Datos Estadísticos del Sistema de la Universidad Boliviana.

La lista de cancelarios y rectores de UMSS fue scrapeada de su galería pública.

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Créditos

Reportería, redacción, minería de datos y visualizaciones: Rocío Corrales
Edición, minería de datos y visualizaciones: Mijail Miranda
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