Hablemos de aborto en Bolivia: cuestiones e interrogantes desde Santa Cruz

Feministas Autónomas

Marcha por el 8M en Bolivia

Postal de la marcha por el 8M en La Paz, Bolivia. Foto: Cayara Aguilar

Ante un disimulado balbuceo antiderechos por parte del oficialismo boliviano diversas organizaciones y colectivas feministas abren el debate para pensar y hablar sobre el derecho a decidir. Desde Santa Cruz de la Sierra, las Feministas Autónomas lanzan preguntas para discutir, desde los feminismos, el aborto en Bolivia.  

La lucha en contra de la criminalización hacia las mujeres que resuelven decidir sobre sus cuerpos es una necesidad urgente en Bolivia. Necesidad que solo la hacemos evidente nosotras, quienes atravesamos estos procesos.

Es importante recalcar que esta demanda se encuentra con un doble cerco. Por un lado, aquellos grupos conservadores denominados falsamente “provida” y, por el otro, aquellos partidos políticos que expropian nuestras luchas y hacen un uso utilitario de nuestras demandas, particularmente en época electoral.

La lucha para que podamos decidir sobre nuestros cuerpos no admite ambigüedades. Nosotras no tartamudeamos un segundo ni susurramos midiendo aprobación porque entendemos que se trata de nuestra autonomía y nuestras vidas. Por ello no admitimos que actores políticos saquen el pañuelo feminista para su impostura y lo escondan a conveniencia para congraciarse con todos.

De la misma manera, nosotras como mujeres feministas consideramos que la disputa sobre el aborto es el debate preferido de las iglesias y de los politicos. Una pugna estéril que no resuelve las muertes de mujeres, sino, por el contrario, continúa colocando la problemática del aborto en lo sombrío, nuestros cuerpos en la cárcel y a quienes morimos desangradas en la clandestinidad en datos útiles para los progresismos.

Las victorias feministas nunca han salido de la venia social ni por la vía político partidaria, todo lo contrario. Hemos arrancado uno a uno nuestros derechos históricamente negados precisamente por estos mismos actores: políticos y sociedad en general.

Por eso rechazamos la criminalización, el ninguneo, la persecución y el uso utilitario que se realiza con la demanda de despenalización del aborto.

Hablemos de aborto en Bolivia:

El aborto en Bolivia tiene interrogantes a resolver respecto al rol del Estado y la autonomía sobre nuestros cuerpos.

Más allá del claro impulso que significó para la región la campaña por el “aborto, legal, seguro y gratuito“ en Argentina, en nuestro país aún no nos hemos sentado a debatir de manera profunda y entre muchas, realmente, si el tema del aborto pasa solo por el tutelaje del Estado. O si es aun más amplio y se considera un asunto de autonomía y libertad del cuerpo.

Si bien es cierto que hay voces de compañeras que piden la legalización actualmente, nosotras nos preguntamos, ¿es esa la vía?

¿Podemos acaso encomendarle nuestros cuerpos a un Estado que nunca ha garantizado acceso sanitario digno?, ¿podemos creer que se obrará oportunamente en la interrupción de un embarazo, cuando en la práctica hemos visto que pese a las causales del aborto, se dilata el proceso?

La violencia obstétrica que vivimos todas las mujeres por parte del personal médico, ¿se trasladará con mayor fuerza a las salas de aborto “permitido” por el Estado?

¿Es acaso el Estado quien tiene que dar carta blanca para desmitificar y acabar con la violencia machista que ellos mismos ejercen como actores principales, en lo público y privado, contra nuestros cuerpos? ¿Cómo se puede combinar en Bolivia el acceso a la salud gratuita, como un problema de clases, si ni siquiera se puede resolver las precariedades básicas?

Por años se han alzado múltiples voces y plataformas que han pedido la modificación del Código Penal, pues la lucha por la despenalización del aborto no es nueva.

Hay que mencionar, por ejemplo, el fallido intento del Estado de introducir esta lucha dentro de una modificación completa del Código Penal que permitía su ampliación a nueve causales. Intento fallido que buscaba ingresar las causales de aborto dentro de un paquetazo de leyes que no tenían nada que ver.

Ahora nos preguntamos, ¿en qué momentos transitamos de la demanda de la despenalización a la demanda de la legalización? ¿Tenemos una postura desde la propia mirada y realidad boliviana? ¿Por qué está sobreentendido que los feminismos y mujeres que estamos en contra de la criminalización del aborto en Bolivia tenemos armónicamente un mismo posicionamiento?

¿Hay alianzas, comunes y acuerdos a nivel nacional?

Si tomamos el ejemplo de las compañeras argentinas, vemos una clara alianza entre múltiples movimientos feministas y organizaciones de mujeres con una agenda clara y estructurada que encaró una lucha muy intensa y organizada.

La alianza con el Estado, o con las llamadas “feministas de Estado” tuvo sin duda alguna un mandato clave sobre la legalización del aborto para lograr la meta.

¿En Bolivia es real pensar en ese tipo de alianza o es real pensar en un mandato a las alianzas estatales? ¿Podemos confiar en quienes desde fuera cuidan y protegen los intereses de un Estado machista opresor y explotador jugando un rol con sueldos, beneficios y protección estatal para sus protestas de boutique?

¿Se pueden tener acuerdos comunes en multiplicidad de posturas?

Escribimos estas interrogantes con el ánimo de encarar un debate abierto y nacional, con el fin de evitar la cooptación de luchas por parte de grupos, partidos y otros, que están pensando en nosotras las mujeres, solo como un beneficio propio o una bandera electoral.

Necesitamos poner en agenda el tema porque esta historia la escribiremos nosotras.

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