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Sabemos que está muy de moda que vayas a ver shows de comediantes que a veces no tienen ni media pizca de gracia y mucho menos buenas historias que contar. Sin embargo, el stand-up sí tuvo una pionera ácida e hilarante, una negra bien warrior. Aquí te la presentamos.

Si se discute sobre este género, y su origen —tal y como lo conocemos hoy— se suele atribuir a Bob Hope (1903-2003), Lenny Bruce (1925-1966) o Sid Caesar (1922-2014). Pocas veces aparece la primera de todas, si no de todos: Loretta Mary Aiken, conocida como Jackie Moms Mabley (1894-1975).

“Quizá el mundo la olvidó por ser mujer, o por ser afroamericana o por haber sido abusada”, plantea Bambi Haggins, autora del libro Laughing Mad: The Black Comic Persona in Post-Soul America, donde narra la biografía de Aiken. No hay consenso sobre quién fue el primer comediante en pararse frente a un micrófono ante el público, sin las parafernalias musicales del vodevil, el estilo de comedia que precedió el stand-up. Lo que sí se sabe es que en 1929 Moms Mabley lo hizo en Nueva York. En el segregado Estados Unidos de la época, solo podía hacer reír a los negros. “Yo no cuento chistes, cuento historias”, dijo una vez. Seis palabras que resumen la comedia moderna que arrasa ahora en Netflix o HBO.

El padre de Aiken era bombero y murió en una explosión cuando ella tenía 11 años. Su madre fue arrollada por un camión el día de Navidad. Antes de cumplir los 14 años, había sido violada dos veces, quedando embarazada en ambas y teniendo que dar en adopción a sus hijos. “Si lo mejor de los comediantes viene del dolor, ella era descojonante”, afirma el humorista Arsenio Hall, en el documental Moms Mabley: I Got Somethin’ to Tell You (2013), distribuido por HBO. “No recuerdo mujeres en la comedia en ese tiempo. Fue la primera en hacerme reír”, agrega. Whoopi Goldberg, directora del largo, comparte la visión: “Abrió las puertas a las mujeres para ser graciosas, para hablar de las cosas que ellas veían”.

Moms Mabley, un nombre que se le atribuyó por su trato maternal con los artistas, era su personaje de una abuela que vestía ropa desaliñada y cubría su cabeza con un sombrero viejo. No tenía dientes, ni pelos en la lengua. Narraba en tono sarcástico el fanatismo racial que gobernaba EE UU y a contar anécdotas que rayaban lo obsceno. Así y todo, fue un éxito. “La incomodidad es una herramienta clave del stand-up comedy. La idea es hacer reír contando al público, desde una perspectiva personal, los privilegios que tiene. Es desafiar al poder desde el género, la identidad sexual, la raza, etc. Pero esa tensión logra hacer pensar y genera empatía”, explica Haggins, profesora de Comedia y discurso social de la Universidad Estatal de Arizona.

A finales de los treinta Moms Mabley fue la primera en pisar el Teatro Apollo, el escenario más preciado de los afroamericanos. Se convirtió en la artista que más veces realizó un espectáculo en la historia del club. Cuando no estaba sobre las tablas, se la podía ver con el pelo bien corto, luciendo traje y corbata. “Logró destacar en un mundo de hombres y fue tratada como tal”, explica en el documental Norma Miller, bailarina del Teatro Apollo. Siempre fue “señor Moms”. Aunque la vida privada de Mabley sigue siendo un misterio, se sabía que era lesbiana, pero nunca fue un tema, según cuenta Goldberg en el documental.

Vía El País

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