La poeta uruguaya Ida Vitale de 95 años. Foto: AP
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Con 95 años, la poeta uruguaya es la quinta mujer que gana el premio considerado como el Nobel de la literatura en español.

Jorge Carrión

Llovía en casi todo el territorio español a las dos de la tarde, cuando el ministro de cultura, José Guirao, anunció que la ganadora del premio Cervantes de este año es la poeta uruguaya Ida Vitale, que el día 2 de este mes cumplió 95 años.

Los otoños lluviosos como el que estamos viviendo está muy presente en su obra. El ministro ha leído el poema “Gotas” (que comienza con los versos: “¿Se hieren y se funden? / Acaban de dejar de ser la lluvia”); yo prefiero el poema “Otoño”: “Otoño, perro / de cariñosa pata impertinente, / mueve las hojas de los libros”.

El premio es histórico por varios motivos: es la primera vez que lo gana una escritora uruguaya; es —aunque parezca mentira— la quinta vez que lo gana una escritora en más de cuarenta ediciones; Ida Vitale ha sido además galardonada con el premio de la Feria del Libro de Guadalajara de este año, lo que supone —con el Cervantes— su consagración definitiva (hasta el grado que eso puede existir); y, por último, con ella se ha roto la alternancia anual del galardón: según una regla no escrita, un año lo ganaba un autor español y al siguiente un latinoamericano.

Esa alternancia no solo es injusta con la cantidad de lectores de las literaturas en lengua castellana, sino que también es relativa y extrañamente reciente. En 1987 ganó Carlos Fuentes; al año siguiente, María Zambrano; pero en 1989 el premio fue para Augusto Roa Bastos y en 1990, para Adolfo Bioy Casares.

Y una década antes, como si se tratara de gastarles una broma a los dos amigos que firmaron varios libros con el pseudónimo Honorio Bustos Domecq, ocurrió algo parecido: en 1979 el argentino Jorge Luis Borges, probablemente el mejor prosista en nuestra lengua del siglo XX, tuvo que compartir —única vez en la historia del galardón— el Cervantes con otro escritor (el poeta y profesor español Gerardo Diego), pero al año siguiente el distinguido fue Juan Carlos Onetti y en 1981, Octavio Paz.

Desde que nació el premio Miguel de Cervantes en 1976, como símbolo iberoamericano de la nueva democracia española, solamente en esas dos ocasiones dos escritores latinoamericanos (o dos y medio) lo han ganado consecutivamente. Dicen que a la tercera va la vencida: ojalá que a Sergio Ramírez e Ida Vitale también les siga una escritora latinoamericana.

Me atrevo a anotar, antes del punto y final, algunas posibles candidatas: Diamela Eltit, Cristina Peri Rossi, Victoria de Stefano, Alma Guillermoprieto, Beatriz Sarlo, Circe Maia, Cristina Rivera Garza, Piedad Bonnett, María Moreno, Gioconda Belli, Fina García Marruz, Margo Glantz.

Vía New York Times

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