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“Cuando escuché que en una entrevista hablaba en contra de la interrupción voluntaria del embarazo decidí contar mi historia”, la hija de un cura salteño denuncia la doble moral de su padre y, claro, de la Iglesia Católica.

Mi mamá se embarazó de mí con el cura Carlos Gamboa. Ella se enteró y fue a hablarle y él le dijo que no se iba a hacer cargo”, contó Agustina María Arias Gamboa al diario argentino Página 12. Tiene 18 años, vive sola y trabaja en PedidosYa. Quiere estudiar y le gusta el piano y el fotoperiodismo. Ahora decidió desenmascarar el doble discurso de integrantes de la Iglesia Católica mientras rechazan el proyecto de aborto legal, seguro y gratuito en nombre de la defensa de las dos vidas.

Soy Agustina Gamboa y no me callo más:El sacerdote y referente de la Iglesia Católica de Salta Carlos Gamboa, fue…

Posted by Agustina Gamboa Arias on Sunday, July 29, 2018

Agustina nació en el 2000 y él no quiso reconocerla. “Él no me quería ver, ni dejarme conocer a mi familia, ni hacerse cargo porque no le convenía pero tengo el acta donde él me da el apellido Gamboa para que no pase a mayores”, destaca. “Para mí es básico mi derecho a la identidad, pero eso a él le resultaba una complicación”, crítica. Se decidió a hablar cuando lo escuchó en una nota periodística “de las dos vidas”.

“Él no respetó mi derecho a la identidad, ni la cuota alimentaria y siempre me hizo sentir un problema frente a la sociedad salteña. Él dice que toda vida vale pero no se hizo cargo de su propia hija. Eso es doble moral. El habla en misa de valores y hace todo lo que dice que no hay que hacer. Y es la Iglesia entera la que tiene una doble moral. En 18 años siempre lo ayudaron con abogados y para que él pudiera escapar de esta situación. No son acciones individuales, sino que forma parte toda la iglesia salteña”, fustiga.

“Ya había perdido la esperanza de un papá que se preocupara un poco y que tuviera un lado paternal”, relata. “La última vez que lo vi fue en una Iglesia cuando él estaba a punto de dar misa porque yo venía de unos meses que estaba muy mal –cuenta Agustina–. Le hablé y no pudo dar la misa. Ya había visto todo lo hipócrita de la Iglesia, cómo mienten, cómo están bien armados y cuando escuché que en una entrevista hablaba en contra de la Interrupción Voluntaria del Embarazo decidí contar mi historia.”

Vía Página 12

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