Retrato del novelista Eduardo Berti. | Foto: TN
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Acercarse a Luis Alberto Spinetta, a su música, a sus letras, siempre es un ejercicio reconfortante. Más aún si el medio es un libro que recopila facetas y reflexiones no muy conocidas del genio musical argentino. Compartimos una reseña a Spinetta, crónica e iluminaciones, de Eduardo Berti.

Giovanni Bello

Este es un libro de entrevistas que el novelista Eduardo Berti le hizo en su casa de Arribeños a fines de 1988 a Spinetta y también a algunos de los miembros de las agrupaciones que este lideró. Las conversaciones entre Berti, que para esa época tenía 22 años, y Spinetta, están plagadas de complicidad y ternura. En más de una ocasión Spinetta detiene a Berti para decirle que lo que está preguntando no tiene mucho sentido o que está siendo muy cargoso, y, de todas formas, Berti lo anota todo.

El diálogo transcurre en medio de un coloquialismo cordial y sincero, cosa que caracterizó siempre a Spinetta, mientras Berti despliega todo el conocimiento detallado que un fanático debe tener de aquello que admira. Le pregunta sobre teorías inauditas como la de que la “Azafata del tren fantasma” se refiere en realidad a Isabel Perón o le muestra esquemas alocados que transcribe en el libro, en los que interrelaciona los diferentes leitmotiv de las canciones de Spinetta, mientras el músico ríe, goza con las ocurrencias, les sigue el juego.

Pero Crónicas e iluminaciones es mucho más que eso, es una fuente interesantísima para pensar la época de la contracultura en Argentina y Latinoamérica. Para pensar los deslindes del rock en castellano respecto al rock and roll estadounidense, lo que significaron Almendra y Pescado Rabioso en el crecimiento de la escena local porteña, el devenir de propuestas musicales y liricas más complejas a mediados de los setenta de manos de Invisible, las ideas de Spinetta respecto al hippismo, el marxismo, la literatura, la religión… Pero, principalmente, creo que lo más interesante de este encuentro entre un narrador en potencia y Spinetta es el tratamiento literario dado a sus canciones: el flaco como poeta, como un legítimo heredero del poeta por antonomasia, el de las primeras Iluminaciones.

No se puede hablar de canciones como se habla de literatura, y Berti lo sabe, sobre esa imposibilidad es que se funda la crítica musical roquera. Pero ambos desentrañan el sentido literario de las canciones con una profundidad y alegría que no hacen más que confirmar a Spinetta como el compositor más literario de la historia del rock latinoamericano.

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