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Hubo un tiempo en el que la última leyenda del soul estaba llena de vida. El fotógrafo Blake Wood, amigo íntimo de la cantante, recupera aquellas escenas en un libro de Taschen.

“Espera, quiero posar como una pin up…”. De espaldas al mar, con los pies mojados y el ombligo al aire, aquella no era Amy Winehouse. No la yonqui tambaleante con la que los paparazzi salivaban cada noche. Tampoco la Ronette blanca que se empeñaba en arruinar sus propios conciertos. Ni siquiera la vecinita a la que hoy, siete años después de su muerte, se sigue llorando como al paso de una virgen. La Amy retratada en 2009 en una playa caribeña apenas recuerda a la cantante que terminó malamente y con otros músicos en el maldito club de los 27 (Morrison, Joplin, Hendrix, Cobain, etc). Relajada, insinuante, disfrutona. No, no, no: aquella no podía ser Amy Winehouse.

“El sol de la mañana parecía mitigar cualquier preocupación. El batir de las olas generaba una agradable brisa y me giré para mirar a Amy. Irradiaba una calma que raramente había visto el año anterior”, hace memoria el fotógrafo que inmortalizó a su amiga en semejantes vacaciones de sí misma.

“Muchas veces había deseado para ella que fuera capaz sólo de estar: estar en el mundo, estar cómoda y estar liberada. Allí ella estaba en paz, puramente ella. Fue un momento que tuve que capturar”.

Los retratos de la otra Amy en la isla de Santa Lucía habían permanecido ocultos hasta ahora, al igual que varias escenas íntimas de la diva de los 14 tatuajes en lavabos de pubs, asientos traseros de coches que nunca eran el suyo, backstages inofensivos e incluso su salita de estar, donde tocaba la batería ajena a miradas morbosas.

Semejante catálogo de inéditos es un tesoro, más tratándose de un personaje descarrilado en gran parte por la sobreexposición -y los vicios- del mundo del espectáculo. Blake Wood (Vermont, EEUU, 1986) es el autor de las imágenes que ahora la editorial Taschen reúne en un volumen no sólo para necrófilos, porque lo que desprende sobre todo es alegría de vivir.

Vía Papel

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